Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

2 may. 2010

PASEOS POR... SIERRA MÁGINA

Hace ya un año. Nos fuimos a Sierra Mágina, una comarca de Jaén. Tierra de olivos y cereales, de aceitunas y de trigo. Tierra también del Juez Garzón, que nació en uno de los pueblos de aquella comarca, Torres. Uno de los cuatro días que por allí anduvimos, nos fuimos a un pueblo llamado Albanchez de Mágina, que a primeros de mayo celebra las fiestas del patrón, San Francisco de Paula.
Eran las seis de la tarde cuando entramos por unas callejuelas engalanadas con banderitas y llenas de gente elegantemente vestida. Estallaban cohetes en el aire azul de la tarde. Cerca del cielo, en lo más alto del pueblo, por debajo de un castillo que sí parecía estar en el firmamento, las campanas de una espadaña repicaban. Como llamados por ellas, caminamos hacia la iglesia; sus puertas estaban abiertas de par en par. Entramos en su interior; un grupo de hombres se apiñaba en torno al paso que sostenía la pequeña figura de un santo: San Francisco de Paula. El paso tenía forma de artesa. ¡Ojo al dato!
Tras una larga espera, se oyó una banda de música que se aproximaba: delante de la banda, cuatro señoras ataviadas con mantilla y peineta; tras ellas, sus maridos, vela en ristre, caminaban muy serios: eran los comisarios y sus esposas, personajes que antiguamente corrían con los gastos de las fiestas del pueblo y daban comida y bebida a todos sus habitantes; en la actualidad, la tradición se conserva y los comisarios -que son voluntarios- también contribuyen a los gastos de las fiestas, y organizan ágapes para sus amigos y familiares.

Una vez congregados todos los protagonistas del desfile procesional, los costaleros auparon el santo y salieron por la puerta de la iglesia. De la primera ventana que se encontró la comitiva, empezó a caer trigo sobre la artesa que servía de paso. Así continuó ocurriendo a lo largo del recorrido procesional: los dueños de muchas de las casas por donde la comitiva pasaba, se asomaban al balcón o a la ventana y derramaban sobre el santo trigo y más trigo, utilizando para ello una bandeja. Cuando arrojaban la última bandeja de trigo, decían -no gritaban-, decían con tono apagado y monocorde:

-Viva San Francisco de Paula.
Los de abajo, los que iban en la procesión, gritaban -perdón, decían- con el mismo tono sorprendentemente apagado y monocorde:
-Viva.

Mirábamos sorprendidos aquel rito y no entendíamos cómo en el paso con forma de artesa podía caber tantísimo trigo, pues de cada ventana le llovían al santo varios kilos. Lo que no sabíamos al principio es que, por debajo del paso, los costaleros -de vez en cuando- sangraban la artesa, y llenaban con el sangrado pequeños sacos que posteriormente son donados a Cáritas para que destine los beneficios obtenidos con su venta a ayudar a personas necesitadas.
Casualmente, al día siguiente, tras una ruta por toda la comarca, volvimos a pasar por este pequeño municipio de poco más de 1.200 habitantes, a la misma hora del día anterior, sobre las seis de la tarde. Entramos. Los cohetes seguían sonando y formando pequeñas nubes de humo en el aire. Anduvimos por las calles hasta llegar a una pequeña plaza, en la que tomamos posesión de una mesa y cuatro sillas desde las que ver el paisaje urbano y humano del pueblo. Todos los hombres -o casi todos- pasaban vestidos con traje y corbata y portaban una medalla colgada del cuello y al menos una larga vela.
Un grupo de ellos estaba sentado cerca de nosotros, en otro velador; otro grupo, enfrente. Bebían cubatas sin medida. Nos enteramos por el camarero que nos atendió y por una señora que se encontraba cerca de nosotros, que había procesión otra vez esa tarde, sacaban otra vez a San Francisco, lo volvían a poner otra vez de trigo hasta las cejas; pero a la procesión de aquel día solo asistían los hombres, los llamados hermanos.

Partimos al atardecer del pueblo camino de Torres, el pueblo de Garzón. Seguía en la distancia el volteo de campanas y el estruendo de cohetes. Nos detuvimos en un mirador que se encuentra a la salida, ya en la carretera; dos señoras mayores, viudas, vestidas de negro, charlaban mientras contemplaban el paisaje desde el balcón del mirador. Nos dijeron que no iban a disfrutar de las fiestas porque sus respectivos esposos habían muerto recientemente y no tenían ánimo para ello. Nos alejamos finalmente del pueblo por una sinuosa carretera de montaña. Anochecía. En mi recuerdo llevaba la imagen de las dos mujeres viudas que habían puesto la cruz a la cara de la vida.

23 comentarios:

Antonio dijo...

Para mí, amigo ARABOS, la España profunda, la de los pueblos y de esa maravillosa sierra, sigue atrapada en la tradición que continua dominando las manifestaciones religiosas. No soy yo muy amigo de estas parafernalias que se anclan en el pasado de la oscura noche de los tiempos. Es como la bondad y voluntad de la buena gente atrapadas en la red de la religión oficial, controlando y canalizando la esperanza de un pueblo y sus manifestaciones festivas. Eso no quita la parte folclórica y festiva del evento, pues también son procesiones o romerías cargadas de paganismo.
Un abrazo

Cantares dijo...

Cuanto disfruto de estos relatos.
Las tradiciones son bellìsimas.
Muchas gracias.Besos

fonsilleda dijo...

Gracias por el relato de tus experiencias que disfruto.
Bicos.

Mercedes dijo...

Vaya, qué bonita y original forma de celebrar el día del santo de este pueblo Albanchez de Mágina. No conocía para nada esta historia del trigo.
Ha sido un placer conocerla de tu mano con esta impecable entrada, tanto por el texto como por las fotografías.
Un abrazo.

Genín dijo...

Genial relato, me ha sonado a muchos años atrás, en blanco y negro, cuando "un fresco general procedente de Galicia reinaba en toda España"...jajaja
Todavía me acuerdo de aquella genial "Codorniz".
Salud

Abuela Ciber dijo...

Fue grato leerte, tomando conocimiento de tradiciones de ciudades y villas del interior.

Cariños

sema miranda dijo...

Quiero leerlo con tranquilidad ya que coincido en que la España profunda tiene mucho que enseñarnos y de la que aprender los que nos creemos que vivimos en ciudades mucho mas modernas y que las tradicciones de los pueblos es algo arcaico.Por cierto Antonio,me gustaria entrases en mi blog y leyeses el articulo del pinsapar ya que tengo una duda y en el te la preguntaba.Gracias.

mariajesusparadela dijo...

Buen "toma y daca": yo te doy trigo y tu me das lluvia.
Cuando cada uno da lo que tiene, se llama compartir. Y me gusta.

mariajesusparadela dijo...

Buen "toma y daca": yo te doy trigo y tu me das lluvia.
Cuando cada uno da lo que tiene, se llama compartir. Y me gusta.

tecla dijo...

Arobos: Me lo he empapado a conciencia, ya que soy de Torres a dos casa del señor Garzón, y nunca he ido a la fiesta de Albanchez, cosa que me habría gustado sobre manera por las muchas anécdotas que oí contar en mi infancia de esa fiesta. Antiguamente los de Torres iban a la fiesta de Albanchez caminando campo a través, atravesando las montañas que separan a ambos pueblos.
En los inviernos como antes hacía tanto frío, cunado las gebtes atravesaban las montañas, slían morir de frío, y decían que les había dado la risilla, por la mueca sonriente que aparece en las personas que mueren por congelación.
Cuantas historias. Pero tantas.

Miguel Alvarez dijo...

Arobos, en salamanca a los "comisarios" se les llama aquí mayordomo y cada año corresponde a una familia en unos casos es por turno y en otros se paga por ser mayordomo, también corre con los gastos, yo al igual que Antonio no soy de cofradía y sobre tradiciones, pues soy partidario de lo que realmente pertenece al pueblo y no son de mal vender, porque de todo hay, desde lanzear a un toro hasta la muerte ( Tordesillas) a la de tirar a una cabara desde un campanario, aunque coincidimos que esas cosas no deben ser considerdas como tradiciones.

Pues nada, a lo dicho, aquí se les llama mayordomo y solo es una familia por año, dura para todas las fiestas y celebraciones religiosas de ese año.

saludos,

__MARÍA__ dijo...

No soy yo muy de estos festejos.
Reconozco que tienen su colorido y originalidad, pero en mi interior no me gusta lo ancestral.
Este tipo de celebraciones está muy cerca de la España cañí que hemos tratado de olvidar.
Lo que no quita para que me guste mucho cómo lo describes y nos lo presentas.

¡Saludos!

cabopá dijo...

Una crónica muy bien trazada,así como bien relatados los hechos curiosos de los pueblos serranos...
Mágina es una sierra preciosa que he cruzado para ir a Jaén...
Por cierto tambien tierra de ANtonio Muñoz Molina,un buen escritor...Te recomiendo "El viento de la Luna" donde a modo autobiografico cuenta cosas de él y de su pueblo...
Besicos.

Alfonso dijo...

Qué grande es Andalucía, pero Grande en todos los aspectos. Muy bonito este trabajo antropológico que nos has dejado aquí.

Felipe dijo...

Aún sigue perdurando buena parte de la España profunda en forma de tradiciones

Saludos

Ciberculturalia dijo...

Tampoco siendo yo muy amiga de estas tradiciones, si me encanta leerte. Me gusta cómo lo cuentas.
Un beso

MAMÉ VALDÉS dijo...

Nunca había tenido conocimiento de este peculiar festejos, y es que España está llena de costumbres y ritos, que muchos de los casos desconocemos,(¿Por qué llamarlo España profunda). Un saludo.

Dilaida dijo...

Las tradiciones perduran en todos los pueblos.
Tu relato es estupendo.
Bicos

virgi dijo...

¡Qué interesane lo que nos cuentas! ¡Cómo permanecen aún tantas costumbres y ritos!
Esperaba que volvieras, un abrazo

Laura dijo...

Muy lindo tu relato, Aro. Cuántas cosas estoy conociendo desde que te leo! Me gustaría saber por qué, uno de losdías de procesión, sólo van hombres...

ANTARES dijo...

Me encanta leerte, me haces conocer lugares que quizás nunca visite, pero gracias a tus palabras es como si pudiera viajar a ellos. Además son tan completos llenos de fotos y videos que me siento dentro de la historia.
Bonita tradición esta del trigo no la conocia.
Un beso y hasta el proximo viaje

Eastriver dijo...

Aro, eres tan gracioso contándolo que la entrada es absolutamente impagable por lo divertida. Por otro lado me encanta el verde de la letra, porque no agrede para nada a la vista, al contrario, es muy relajante. Y finalmente, ay, cuando veo esas señoras con mantilla no puedo evitarlo: me pongo a correr y no paro hasta diez quilómetros más allá, siempre que no vuelva a salirme al paso otra mantilla! No puedo con ellas, para mí son el símbolo de lo caduco, lo atrasado, lo provinciano, lo censor, lo catoliquísimo. Un gran abrazo.

Juanml dijo...

No te imaginas cuanto disfrute el video, gracias a ti cada dia aprendo algo nuevo sobre las tradiciones culturales de tu pais y region, tremendo el trabajo que haces.