Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

29 ene. 2010

POEMA A UN ÁRBOL EMBLEMÁTICO: 3ª Y ÚLTIMA PARTE DE LA TRILOGÍA DEL BICENTENARIO Y EL QUEJIGO

AL QUEJIGO CENTENARIO DEL APRISCO







Suenan verde su voz y sus acentos.
Cinco siglos de lluvia y sol recuerda
este árbol cuyas ramas contemplan
y beben la luz diluida en el viento.

Savia azul perfuma sus pensamientos,
que en el tronco devienen tiernas yerbas;
puebla el musgo el norte de su corteza,
el sur de su alma lo adorna el silencio.

Quinientos duros años ha vivido;
en su piel se dibujan las heridas
que el cincel del tiempo le ha esculpido,

pero sigue dando amor y cobija
a hombres y pájaros pasajeros
que en él encuentran descanso o nido.

25 ene. 2010

TRILOGÍA DEL BICENTENARIO Y EL QUEJIGO: 1ª PARTE

El pueblo de El Bosque cumple 200 años de existencia como Villa, como municipio independiente. Hace ya casi dos siglos que la Junta de Regencia, el entonces gobierno de España refugiado en Cádiz, rodeado de "las bombas que tiraban los fanfarrones", con las que las gaditanas "se hacían tirabuzones", decidió otorgar al pueblo de El Bosque el título de Villa y dotarlo de un término municipal propio, en reconocimiento al valor y al comportamiento heroico que los bosqueños demostraron en la lucha contra los ejércitos franceses invasores.
Con tal motivo se han iniciado actividades que conmemoran tales acontecimientos, importantes para la historia local. Una de ellas va a consistir en la plantación, el próximo día 30 de enero, de 200 quejigos, uno por cada año transcurrido desde aquellos sucesos. La plantación, organizada por el Ayuntamiento, el C.E.I.P. "Albarracín" y el I.E.S. "Las Cumbres", la realizarán 200 familias del pueblo que voluntariamente se presten a ello.
Uno de los quejigos más longevos del monte Albarracín aparece en la imagen de arriba. Tiene casi quinientos años y ha visto pasar bajo sus ramas, impertérrito, toda la historia de este pueblo. (En la próxima entrada examinaremos este hermoso árbol con más detalle)

22 ene. 2010

DECÍAMOS AYER...

Decíamos ayer... que el río Guadiana sumerge sus aguas cuando a Argamasilla de Alba llega y emerge nuevamente en Villarrubia de los Ojos. Pues ya hemos emergido también por estos lares.
Y ya que hablamos del Guadiana, vamos a darnos un PASEO POR...


LAS TABLAS DE DAIMIEL, el más pequeño Parque Natural de España, unas 5410 has., ubicado en La Mancha, en la provincia de Ciudad Real, entre los municipios de Daimiel y Villarrubia de los Ojos.

En su subsuelo, la turba empezó a arder el pasado verano, tras permanecer seca varios años. Una sequedad provocada por la perforación de miles de pozos abiertos en el entorno de este extenso humedal, con el afán de obtener agua para los riegos agrícolas. Los pozos han drenado paulatinamente el agua de las Tablas y en el suelo empezaron a aparecer grietas que poco a poco fueron adquiriendo dimensiones considerables.

El recorrido que puede hacerse por el interior del parque, permite ver distintas especies vegetales: la enea, el malvavisco, el calamino... pero lo más llamativo son los tarayes y los extensos masegares. La masiega, de alargadas hojas, es la especie más representativa de este espacio protegido; el taray es un árbol que vive en torno a los humedales del parque, formando pequeños bosques que en otoño adquieren un precioso color rojizo.
Pero la escasez de agua -como ha quedado demostrado por la experiencia- representa una grave amenaza para el ecosistema del parque. Hasta tal punto que en los últimos meses -con enorme retraso- ha habido que aportarle agua desde la cuenca del río Tajo; eso más las abundantes precipitaciones que el invierno ha traído, han aliviado la situación, aunque no han solucionado el problema.
Así que los patos, las nutrias, los martín pescador, tan abundantes en aquella zona, están ahora gozando, sin paraguas y sin quejarse de tanta lluvia, y con la esperanza de que a quien le corresponde ponga orden en tanta sobreexplotación de acuíferos y derive a esta parte de la cuenca del Guadiana el agua necesaria para la supervivencia de un paraje que cuenta con la calificación de Reserva de la Biosfera.

17 ene. 2010

LA SONRISA DE UN BOMBERO


En medio de un océano de imágenes de dolor y tristeza, de miseria y pobreza, nos ha llegado desde Haití la imagen de una sonrisa. La sonrisa de un bombero solidario, feliz, con un niño entre sus brazos.
El niño abrazado a él, abrazado a la vida que milagrosamente le ha salido al encuentro para rescatarle de una muerte anónima y terrible.
El ser humano es capaz de los comportamientos más abyectos y de los más sublimes y heroicos. Este joven de Valladolid representa lo mejor que el ser humano puede dar de sí mismo, representa la riqueza que albergan los hombres y mujeres que se entregan a los demás, muy alejados de la "pobreza espiritual" de la que hablaba el obispo de San Sebastián.

16 ene. 2010

PASEOS POR... EL BOSQUE

Ahora que estamos metidos en nieve, en frío, en lluvia, envueltos en mantas, resulta agradable recordar acontecimientos ocurridos con tiempo más amable. Vamos a viajar a lo que aquí leímos y vimos con motivo de las fiestas de San Antonio 2009.

La Romería de San Antonio. En el marco de unas fiestas especialmente felices, acudimos el domingo 14 de junio en Romería hasta el hermosísimo lugar donde la celebramos cada año. En esta ocasión, la nueva caseta, una novedad especialmente alabada por todos los romeros, ha puesto la guinda a esta ceremonia religiosa y laica, que normalmente consiste en la peregrinación hasta un santuario; en este caso el santuario al que se acude, con el santo por bandera, es un paraje natural que se asemeja a las descripciones que se hacen del paraíso terrenal: una tierra donde abunda el agua y la fresca sombra de los árboles.

En la imagen, Pepito, con su bajo a cuestas;
el autor del blog tras la cámara, y la carroza del
santo al fondo, reflejados todos en el instrumento
musical. AUTORRETRATO.

La historia empieza a media mañana en el pueblo, en la iglesia, donde San Antonio espera ansioso todo el año que llegue este día para darse un garbeo, saludar y bendecir a los romeros y tomar un poco el aire, que también a él le gusta. Se pone guapo de flores y sale a la puerta del templo, donde una muchedumbre le espera y una banda de música le saluda a los sones del himno nacional. Me consta que a San Antonio, más que las marchas solemnes, le gustan las sevillanas y Paquito el Chocolatero, pasodoble que se convierte en el verdadero himno del día, pero cuando se regresa, por la tarde, al pueblo.
Algunos van en carrozas; los abuelos llevan a sus
nietos a la salida del santo; la gente espera
y, por fin, sale San Antonio.

El camino se hace lentamente. Un inmenso gentío, en carrozas o a pie, va detrás del santo. Se canta, se charla, se baila. El calor va creciendo paso a paso y se le va poniendo remedio con abanicos, sombreros y algún que otro trago. Al llegar a la fuente de Los Cañitos, la comitiva se detiene y bebe y se refresca. Las mujeres solteras echan agua a los azulejos que en la fuente dibujan la imagen del santo, para que les salga novio: existe la creencia popular de que San Antonio, en esta cuestión, obra milagros y que es infalible si, además de echarle agua, la casamentera le enseña la liga de sus medias. En torno a esta creencia, hay cientos de cancioncillas en España y en otros países, que cantan esta facultad del Santo.
San Antonio bendito
dame un marido
que no fume tabaco
ni beba vino,
ni vaya a la taberna
con sus amigos.
......................
Pon blancas azucenas
a San Antonio
si quieres que a los quince
te salga novio.
......................
Fuiste la que metiste
a San Antonio en el pozo,
y lo jartaste de agua
pa que te saliera un novio.
.........................
Dice la Tarara que no tiene novio,
debajo la cama tiene un San Antonio.
.........................
San Antonio portugués
patrono de lo perdido;
mi novio se perdió anoche,
búscamelo, santo mío.
...........................

Por fin, llegamos a nuestro destino. Ya hay gente que allí espera, que se ha adelantado para coger el sitio donde pasar el día con amigos y familiares y compartir con ellos, y con los que de paso se acercan a saludar, los mejores manjares que cada uno ha podido traer.

La jornada se llena de amigos, de bailes compartidos, en un ambiente extraordinariamente fraternal. Los niños, que llegan elegantemente ataviados con trajes especialmente preparados para la ocasión, terminan jugando en el agua que, generosa, corre por medio del recinto desde el Manantial del Quejigo, a través de un pequeño arroyo que se ha encauzado sobre un lecho de piedra.
Pepe Vázquez y su hermana Rafaela
merecen mención especial: Pepe tiene 97 años,
(98 eneros, dice él porque en ese mes
cumple años y este año ya lo ha superado)
y ella 93. Son los romeros más longevos.

Pasan las horas. Hay que volver. El sol aprieta y la temperatura corporal sube de manera considerable, aunque se haya regado el interior del cuerpo con abundantes líquidos, que -por no ser precisamente agua- hacen que el ambiente de euforia se extienda por todo el recinto de la Romería, las contorsiones de baile se tornen exageradamente expresivas y los saludos entre unos y otros especialmente amistosos. Todo eso significa que la hora del regreso ha sonado. Estalla un cohete en el aire: es la orden de retirada.

Pero el momento cumbre de la Romería de San Antonio está por llegar. La banda de música bosqueña -perfectamente identificada con la fiesta- espera a la entrada del pueblo a la comitiva, que llega entre palmas y cantes. De los instrumentos de la banda nace el esperado himno: Paquito el Chocolatero, y ya todo el mundo se transforma y canta y saluda a la usanza árabe y grita una y mil veces algo parecido a ¡¡¡jei!!!, ¡¡¡jei!!!, ¡¡¡jei!!!, más o menos.
Vean en el vídeo que está justo aquí debajo un momento de lo que pasa a lo largo de todas las calles del pueblo hasta la llegada a la iglesia. Solo así podrán hacerse una idea. Ah, y perdonen el movimiento de la cámara, pero un servidor también participaba de la fiesta.


Se despide al santo. Luego continua la fiesta en la plaza. La gente es incansable. Son las ocho de la tarde y nadie parece querer poner punto final. La banda lo hace: toca aquello de "adiós, amigos; good bye, my friends" y se marchan entre los aplausos de todo el mundo y las quejas de los más recalcitrantes.

Vídeo del jolgorio en la plaza.
Y aquí acaba esta historia. El año que viene -si San Antonio quiere- volveremos a vivirla.

12 ene. 2010

COMENTARIOS SOBRE LO DIVINO Y LO HUMANO

Pepi llevaba un tiempo sumida en una enorme tristeza, hundida en la depresión y en la anorexia; su marido, El Gogo, su verdugo finalmente, vivía a su aire, amigo de la fiesta y de la noche. Menos aquella noche, la del 2 de enero último, en que no se fue de fiesta. Su mujer, Pepi, había metido su pequeño cuerpo de apenas 40 kilos entre las mantas. Llovía. En su pensamiento se agolpaban todos los problemas que envolvían su vida; pero la lluvia le cantó una dulce nana que la fue adormeciendo.

El Gogo, sigiloso, abrió la puerta de su casa y penetró en ella; el hijo menor, el único que con ellos convivía, no estaba. El asesino entró en la habitación donde Pepi dormía y la asió reciamente por el cuello; ella abrió los ojos aterrorizada en medio de la oscuridad; con sus delgados brazos intentó liberarse de aquella terrible presión que no la dejaba respirar; esfuerzo inútil. En pocos segundos, sus brazos cayeron desplomados sobre la cama; sus ojos quedaron abiertos, con un signo de interrogación en cada pupila. Acababa de producirse el primer crimen de género, acababa de morir en 2010 la primera víctima de la violencia machista.

Pocos días antes todos nos expresábamos mutuamente los buenos deseos de paz, felicidad, salud, etc., etc., etc. En la entrada que publicamos el último día del pasado 2009, hicimos sonar en este blog las doce campanadas de fin de año y, con cada una de ellas, lanzamos al aire del 2010 una aspiración. La novena campanada, el noveno deseo, aspiraba a que no hubiera ningún género de violencia, ninguna violencia de género. Un anhelo que ya se ha roto. Lo ha roto El Gogo la madrugada del día 3 de enero; un individuo de 53 años que decidió poner punto final a los 45 años de vida de Pepi, su mujer. Vivían en El Cuervo, un pueblo de Sevilla fronterizo con la provincia de Cádiz.
La novena campanada se ha roto.

11 ene. 2010

PASEO BAJO LA NIEVE

El objetivo era subir hasta el Cancho Caballo, como todos los años en enero; pero la nieve nos sorprendió cuando íbamos a iniciar la caminata y nos obligó a cambiar la ruta, que fue esta:


9 ene. 2010

El Bosque: PAISAJES URBANOS

El pino y el campanario
Si hubiera que elegir una imagen que identificara a El Bosque, esta sería la del pino y el campanario, los dos juntos, no por separado. Campanario o espadaña y pino canario. El pino de la iglesia, que ya es más alto que su torre, fue plantado en 1927, según cuentan los mayores. Lo hemos visto crecer y él a nosotros. Sus raíces se extienden muchos metros a la redonda, penetra por debajo de los cimientos de los edificios que lo circundan, como agarrándose al suelo para no perder el equilibrio, atándose a la vida del pueblo que le vio nacer y al que ha dado su impronta.
Es pino de Navidad, sombra en verano, paraguas en invierno. Un símbolo. Desde el campanario, con el pino delante, mis ojos se adornaron un buen día de miradas verdes y azules y blancas, de las que aquí queda testimonio.

Una de las principales actividades económicas de El Bosque es la industria turística. Dentro de ella, el Mesón y Hotel El Tabanco ocupa un lugar destacado por su calidad y buen servicio. A cien metros escasos del pino de la iglesia, en el centro del pueblo, su restaurante ofrece platos exquisitamente elaborados y una atención esmerada a sus clientes.

7 ene. 2010

PAISAJES HUMANOS/ FOTOS CON HISTORIA

XXXV
Evidentemente no son ni el F.C Barcelona, ni el Real Madrid; ni están en el Nou Camp ni en el Bernabéu; el terreno de juego es de tierra y piedras; el césped, un sueño lejano. La foto data de finales de los años 60 y los que posan para la posteridad son uno más de aquellos equipos que ocasionalmente se formaban en el pueblo para enfrentarse a equipos de pueblos vecinos, sin más interés que ganarles el partido del día, pues no había una competición oficial organizada en la que se pudiera participar.
El calzado que utilizaban: zapatillas planas de lona; las botas de cuero con tacos eran un invento que aún no había llegado por aquí. El balón tenía ya más patadas que kilómetros el baúl de la Piqué, como puede apreciarse en la foto de abajo. Además era un balón único y singular, no por su valor ni su rareza, sino porque no había otro.
Las camisetas eran el último modelo, con sus botoncitos para el cuello, sus solapas y sus mangas largas, por si hacía frío. Las había confeccionado la madre de uno de los jugadores, que era profesional de la aguja, aunque no del diseño.
Y los dos personajes de la foto de abajo eran la afición al fútbol personificada: Servando, el de la izquierda; Fernando, a la derecha. Fernando vive aún pero, por desgracia, ya no está para correr tras un balón; Servando murió jugando al fútbol, aún joven, cincuenta años apenas cumplidos.
¡Cómo disfrutarían los dos en este nuevo campo de deportes!

4 ene. 2010

IMÁGENES EN, DE Y DESDE EL ALBARRACÍN

LOS PEREZOSOS
Perezoso de Las Lomas a mediados de diciembre

El perezoso es un animal de lentos movimientos que pasa media vida colgado de los árboles y la otra media subiendo y bajando de ellos.
Perezoso es también un adjetivo que se aplica a un hombre flojo, demasiado aficionado a las posturas horizontales. Es sinónimo de negligente, vago, lento, gandul, remolón, indolente, haragán, holgazán...
Estos son los dos significados de esta palabra, comúnmente.
Pero en el Monte Albarracín, la palabra perezoso es otra cosa: adquiere categoría de sustantivo, y se utiliza para referirse a las charcas de agua que se forman en ciertos lugares del monte, aquellos en los que existe una pequeña depresión del terreno y un subsuelo con un alto nivel de impermeabilidad. Por esas razones el agua de lluvia se embalsa en ellos y tarda mucho tiempo en desaparecer, se va filtrando en la tierra muy lentamente, perezosamente; de ahí su nombre. Hay perezosos que almacenan el agua de las primeras lluvias del otoño y las mantienen -si el año no es muy seco- hasta bien entrado el verano.
Estos perezosos son unas magníficas reservas de agua para los animales del monte -salvajes o domésticos-, que acuden a sus orillas a saciar su sed.
Perezoso de Las Lomas a finales de diciembre