Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

18 may 2010

"EL BOSQUE"

Voy a dedicar esta entrada a pedirles a todos los que visitan este blog que le echen una mano a "El Bosque", no al pueblo de El Bosque, sino al grupo llamado "El Bosque" que anda en esas listas de los 40.com con su canción "Mentirosa". ¿Cómo echarles una mano? Pues votando por ellos. ¿Dónde? Pinchando AQUÍ. Si pinchas te aparecerá una pantalla con el vídeoclip de su canción. En esa pantalla, arriba a la derecha, verás unas estrellitas junto a la palabra "vota". Pues ya sabes, vota pinchando en la quinta estrella para así darles la máxima puntuación, que es la que se merecen, ¿o no? Y escucha la canción, que suena fresca como un bosque.

16 may 2010

ARTISTAS CALLEJEROS

¿Mendicidad o arte en la calle? ¿Arte y mendicidad? ¿Honrado trabajo? En los últimos tiempos viene siendo habitual ver a un señor o a una señora, apostado en la calle, en algún lugar de numerosa concurrencia, haciendo mimo, tocando algún instrumento musical, cantando, bailando... Los hay de una calidad sorprendente, los hay que es mejor darles dinero para que se callen; pero en general, son personajes que hacen más habitable y humana la ciudad. En medio del ir y venir atareado de unos, del plácido paseo de otros, ellos ponen la nota de color, con sus gestos, con su música, con su voz. A cambio solo piden una dádiva voluntaria; es como si trabajaran sin conocer el salario que les va a dar el patrón, que en este caso somos todos los que pasamos, aún sin proponérnoslo.


Este otro mimo que más abajo se puede ver, aunque lo parece, no lo es. Está día y noche a la entrada de la sede del gobierno gibraltareño.

13 may 2010

LO MICRO CON MACRO

"Eine Kleine Nachtmusic", dicho en cristiano "Pequeña serenata nocturna", de Mozart. Violines, viola, chelo y contrabajo, en armonía durante 62 segundos con mi cámara de fotos: objetivo macro sobre escenas micro.

11 may 2010

ALGODONALES Y SU GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

En los primeros días de mayo, el pueblo de Algodonales se reviste de espíritu guerrillero y echa una mirada al pasado para cultivar su presente y su futuro. Son muchos los pueblos de la Sierra de Cádiz que vivieron episodios bélicos en la lucha contra la invasión napoleónica. El Bosque consiguió su independencia como municipio merced al comportamiento heroico de sus gentes contra las tropas invasoras; Algodonales sufrió una terrible devastación de su núcleo urbano por las tropas francesas. Los vecinos de Algodonales, los de El Bosque, los de otros pueblos de esta comarca gaditana, lucharon por su tierra. En este año 2010 se conmemora el 200 aniversario de aquellos hechos.
Este año, Manuel Pimentel, tercero por la derecha,
ex ministro, oriundo de Algodonales, fue
pregonero y Alcalde Honorario.

El municipio de Algodonales, desde hace varios años, recrea aquellos acontecimientos y cada edición supera a la anterior. Aunque lo que se recuerda son hechos dolorosos y sangrientos, la gente participa con alegría.

9 may 2010

UN BELLO DÍA

El pasado sábado día 8 de mayo, las mujeres de El Bosque -y algunos hombres, justo es decirlo- se soltaron el pelo y pusieron la Plaza de bote en bote. Mercadillo con productos diversos, bailes propios de princesas y reinas, elegantísimos vestidos antiguos, juegos de otra época, ricos platos elaborados con manos amorosas... una explosión de olores, de colores y de alegría. Mejor que contarlo, verlo.
"En Torregorda
cayó un cañón
dentro del agua,
¡qué golpe dio!..."
Primas... y hermanas.
Jabones y cosméticos relucientes,
hechos artesanalmente
Ellas llenaron el aire de olores tentadores
y los paladares de ricos sabores.
Y para poner la guinda al pastel...
el baile que aquí pueden ver.

7 may 2010

"RÍOS, FONTES", ÁRBOLES, ROSALÍA Y AMANCIO PRADA

Con una colección de fotos de paisajes de El Bosque, en las que predominan los árboles; la música y la voz de Amancio Prada y la poesía de Rosalía de Castro, hemos hecho un montaje con el que terminamos esta serie de entradas breves dedicadas a destacar la presencia del árbol en la literatura castellana y su importancia en distintas culturas y religiones. Para ello se han utilizado fragmentos de textos del libreto elaborado por Pepe Juárez, Celia Aranda y Manuel Ángel Gallego.


5 may 2010

DE ÁRBOLES SAGRADOS Y VERSOS ARBOLADOS

Resulta interesante observar el lugar que ocupan los árboles, determinados árboles, en el ámbito de las creencias religiosas. De este asunto se ocupa el libreto elaborado por Pepe Juárez a que venimos haciendo referencia en las dos últimas entradas. El olivo ocupa el centro del paraíso musulmán, "donde brilla eternamente sin fuego ni humo". Los pueblos celtas eligieron el roble como árbol sagrado y aquí encontramos el origen de la tradición de adornar un árbol en Navidad: "Como el roble pierde sus hojas en invierno y parece muerto, los celtas y otros pueblos indoeuropeos le ofrendaban frutos y luces para que reviviera(...) El cambio del roble por el abeto se debe a San Bonifacio, misionero inglés que evangelizó Alemania en el siglo VIII y que derribó un inmenso roble consagrado a Thor para demostrar que no era sagrado ni intangible. El abeto, con su hoja perenne, representaba mejor a Dios, cuya faz nunca se oscurece."
Fotos del Jardín Botánico de El Bosque.4-5-10

Pero esto ocurre así en todas partes. Aquí y en Pekín. Si nos vamos a China, nos encontramos con que se tienen por árboles sagrados "el bambú, el ciruelo y el pino (...) que representan la flexibilidad, la belleza y la verde lozanía (...) las tres cualidades que el taoísmo considera indispensables para vivir una vida sana y longeva". Donde quiera que fijemos nuestra mirada, en cualquier cultura, en cualquier religión, en cualquier tiempo o lugar, el árbol, algún árbol en particular, goza de un fuerte poder de representación simbólica.

Y como tema literario, encontramos árboles en multitud de poemas. Un cantar anónimo muy conocido dice

De los álamos vengo, madre,
de ver cómo los menea el aire...

Alfonso X el Sabio ponía en forma de verso una orden terrible en defensa de los árboles, una orden que prohibía encender fuego para quemar los montes:

Que no pongan fuego para quemar los montes,
e más que otra cosa las encinas.
E al que lo fallareis faciendo,
que lo echen dentro.

No se andaba con chiquitas el sabio rey. Con un sentido más lírico se expresa Rafael Alberti en estos versos que definen al árbol mediterráneo por excelencia:

¿Qué es un olivo?
Un olivo
es un viejo, viejo, viejo
y es un niño
con una rama en la frente
y colgado en la cintura
un saquito todo lleno
de aceitunas.

Podríamos seguir con cientos de ejemplos, una inmensa arboleda puebla nuestra literatura, pero vamos a dejarlo aquí no sea que los árboles no nos dejen ver El Bosque y no sepamos llegar al Jardín Botánico para participar en el encuentro previsto para el próximo sábado día 8 a las 10 de la mañana.

4 may 2010

EL ÁRBOL Y LAS CREENCIAS

Hablábamos en la entrada anterior de la actividad organizada en torno al árbol y la literatura y del libreto elaborado a tal fin, que se distribuirá entre los que participen en el encuentro que sobre este tema se va a celebrar el próximo sábado en el Jardín Botánico de El Bosque, al que están invitados todos los que deseen asistir.
Me gustaría destacar en esta y en la próxima entrada algunos de los comentarios que en dicho libreto se hacen acerca de la vinculación de las distintas culturas y civilizaciones que en el mundo han sido, con algún árbol en particular, que les ha servido de icono para plasmar sus creencias. Así, la tradición cristiana, en la Biblia, dibuja el camino entre la condena divina y la redención mesiánica, eligiendo para ello como símbolos, la fruta prohibida de un árbol y como final y meta redentora, la cruz, "fiel cruz, árbol sobre todos noble: ningún bosque ofrece algo similar en hojas, flores o semillas", rezan los oficios del Viernes Santo. "El paso de los siglos ha desvirtuado ambos símbolos hasta hacerlos irreconocibles. Es lógico en el caso de la cruz, que solo desde la elaboración simbólica puede ser vista como un árbol". Se afirma en el libreto citado que "el Génesis no habla de ningún árbol conocido hasta que menciona la higuera (los pintores representaron un manzano). Con sus hojas tapan Adán y Eva su desnudez (...) Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina, es quizás el único artista que pinta el árbol de la Ciencia del Bien y del Mal como una higuera." Una higuera es también el árbol "bajo el que Sidharta se convierte en Buda."

Como me ocurrió en la entrada anterior con "El ciprés de Silos", tampoco quiero dejar de transcribir en esta entrada un bellísimo poema que la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou dedicó a

LA HIGUERA

Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.
En las primaveras
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos, que nunca
de apretados capullos se viste...

Por eso,
cada vez que yo paso a su lado
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
"Es la higuera el mas bello
de los árboles todos del huerto".

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!
Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
"Hoy a mí me dijeron hermosa".

3 may 2010

EL ÁRBOL Y LA LITERATURA I

El próximo sábado, en el Jardín Botánico de El Bosque, a las 10 de la mañana, hay convocado un encuentro, al que pueden asistir todos los amantes de la Naturaleza y la Literatura que lo deseen y anden por aquí cerca. Ya sé que hay quienes leen esto que quisieran estar, pero viven tan lejos que les va a resultar más bien imposible.
La actividad contará con dos partes: una tertulia sobre "El árbol en la Literatura" y un recorrido guiado por el Jardín, el más bello de Andalucía sin lugar a dudas.
Como introducción a la tertulia, Pepe Juárez, director del C.E.I.P. "Albarracín", ha seleccionado y pergeñado una serie de textos que Celia Aranda ha maquetado y diseñado y Manuel Ángel Gallego ha ilustrado. Como resultado de ese trabajo, ha quedado un libreto muy interesante que dará juego a la hora de animar la conversación que mantendremos el próximo día 8 en el escenario que en las fotos de abajo puede verse.
El libreto realiza un recorrido por la historia de la relación entre el hombre y el árbol, y finaliza con una breve antología de poemas en los que el árbol es protagonista: desde "El ciprés de Silos" -el magnífico soneto de Gerardo Diego-, cumbre de la poesía castellana, hasta algunos poemas de poetas locales. (Si alguien quiere recibir el libreto, que me lo pida vía correo electrónico dirigido a arobos@terra.es)

Volveremos en próximas entradas sobre este tema, pero no me resisto a dejar escrito en esta el soneto a que me he referido de Gerardo Diego.


EL CIPRÉS DE SILOS

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

2 may 2010

PASEOS POR... SIERRA MÁGINA

Hace ya un año. Nos fuimos a Sierra Mágina, una comarca de Jaén. Tierra de olivos y cereales, de aceitunas y de trigo. Tierra también del Juez Garzón, que nació en uno de los pueblos de aquella comarca, Torres. Uno de los cuatro días que por allí anduvimos, nos fuimos a un pueblo llamado Albanchez de Mágina, que a primeros de mayo celebra las fiestas del patrón, San Francisco de Paula.
Eran las seis de la tarde cuando entramos por unas callejuelas engalanadas con banderitas y llenas de gente elegantemente vestida. Estallaban cohetes en el aire azul de la tarde. Cerca del cielo, en lo más alto del pueblo, por debajo de un castillo que sí parecía estar en el firmamento, las campanas de una espadaña repicaban. Como llamados por ellas, caminamos hacia la iglesia; sus puertas estaban abiertas de par en par. Entramos en su interior; un grupo de hombres se apiñaba en torno al paso que sostenía la pequeña figura de un santo: San Francisco de Paula. El paso tenía forma de artesa. ¡Ojo al dato!
Tras una larga espera, se oyó una banda de música que se aproximaba: delante de la banda, cuatro señoras ataviadas con mantilla y peineta; tras ellas, sus maridos, vela en ristre, caminaban muy serios: eran los comisarios y sus esposas, personajes que antiguamente corrían con los gastos de las fiestas del pueblo y daban comida y bebida a todos sus habitantes; en la actualidad, la tradición se conserva y los comisarios -que son voluntarios- también contribuyen a los gastos de las fiestas, y organizan ágapes para sus amigos y familiares.

Una vez congregados todos los protagonistas del desfile procesional, los costaleros auparon el santo y salieron por la puerta de la iglesia. De la primera ventana que se encontró la comitiva, empezó a caer trigo sobre la artesa que servía de paso. Así continuó ocurriendo a lo largo del recorrido procesional: los dueños de muchas de las casas por donde la comitiva pasaba, se asomaban al balcón o a la ventana y derramaban sobre el santo trigo y más trigo, utilizando para ello una bandeja. Cuando arrojaban la última bandeja de trigo, decían -no gritaban-, decían con tono apagado y monocorde:

-Viva San Francisco de Paula.
Los de abajo, los que iban en la procesión, gritaban -perdón, decían- con el mismo tono sorprendentemente apagado y monocorde:
-Viva.

Mirábamos sorprendidos aquel rito y no entendíamos cómo en el paso con forma de artesa podía caber tantísimo trigo, pues de cada ventana le llovían al santo varios kilos. Lo que no sabíamos al principio es que, por debajo del paso, los costaleros -de vez en cuando- sangraban la artesa, y llenaban con el sangrado pequeños sacos que posteriormente son donados a Cáritas para que destine los beneficios obtenidos con su venta a ayudar a personas necesitadas.
Casualmente, al día siguiente, tras una ruta por toda la comarca, volvimos a pasar por este pequeño municipio de poco más de 1.200 habitantes, a la misma hora del día anterior, sobre las seis de la tarde. Entramos. Los cohetes seguían sonando y formando pequeñas nubes de humo en el aire. Anduvimos por las calles hasta llegar a una pequeña plaza, en la que tomamos posesión de una mesa y cuatro sillas desde las que ver el paisaje urbano y humano del pueblo. Todos los hombres -o casi todos- pasaban vestidos con traje y corbata y portaban una medalla colgada del cuello y al menos una larga vela.
Un grupo de ellos estaba sentado cerca de nosotros, en otro velador; otro grupo, enfrente. Bebían cubatas sin medida. Nos enteramos por el camarero que nos atendió y por una señora que se encontraba cerca de nosotros, que había procesión otra vez esa tarde, sacaban otra vez a San Francisco, lo volvían a poner otra vez de trigo hasta las cejas; pero a la procesión de aquel día solo asistían los hombres, los llamados hermanos.

Partimos al atardecer del pueblo camino de Torres, el pueblo de Garzón. Seguía en la distancia el volteo de campanas y el estruendo de cohetes. Nos detuvimos en un mirador que se encuentra a la salida, ya en la carretera; dos señoras mayores, viudas, vestidas de negro, charlaban mientras contemplaban el paisaje desde el balcón del mirador. Nos dijeron que no iban a disfrutar de las fiestas porque sus respectivos esposos habían muerto recientemente y no tenían ánimo para ello. Nos alejamos finalmente del pueblo por una sinuosa carretera de montaña. Anochecía. En mi recuerdo llevaba la imagen de las dos mujeres viudas que habían puesto la cruz a la cara de la vida.