El vino, en dosis moderadas, refuerza los sentimientos de amistad, entre otras cosas. Esa es la sensación que he tenido cuando, tras visitar la bodega "Huerta de Albalá" acompañado por un grupo de amigos y por la maga que convierte la uva de aquellas viñas en elixir de ángeles, hemos tomado una copa del mejor tinto que se produce por estas tierras gaditanas, un vino que nada tiene que envidiarle a ningún otro, antes al contrario. Al final de la visita nos hemos juramentado todos para volvernos a ver en torno a mesa y mantel algún día. "Algún día no, pongamos fecha". Y se puso fecha y llegó el día. La mañana la dedicamos a hacer una ruta por el Monte Albarracín, la Ruta de Tío Caete, aquella que pasa por el lugar donde este personaje encontró la muerte víctima del fuego y la soledad.
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Lugar donde Pedro Casillas, Tío Caete, perdió la vida |
Dormitaba tío Caete
al amor de una candela,
sentado junto a un lentisco,
rodeado de sus ovejas.
(...)
El invierno había llegado,
con él el frío y el agua,
por los senderos del monte
solo el viento caminaba...
(...)
Disfrazada por el frío,
alentada por el viento,
lentamente se arrastró
una lengua de aquel fuego...
(...)
Cuando el pobre tío Caete
sintió arder su duro cuerpo,
corrió hacia el agua cercana
procurando su consuelo,
pero antes cayó a tierra;
en ella buscó remedio,
y a ella quedó abrazado
con un abrazo de fuego.
A la orilla de ese charco de agua de lluvia que se ve en la foto de arriba, recordamos la tragedia de este buen señor y luego continuamos el paseo contemplando escenas como estas:
Tras el largo paseo dimos cuenta de buenos manjares, regados con el mejor vino de la Huerta de Albalá. La tarde se hizo noche entre fandangos y con el deseo de volverla a repetir en alguna otra ocasión.