Un día como hoy de 1917 estalló en Rusia la llamada "Revolución de Octubre", que terminó instaurando el régimen comunista en dicho país.
"Platero es pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos..." ¿Quién no ha leído ese maravilloso poema en prosa que es Platero y yo? Habrá mucha gente que aún no ha tenido la oportunidad de leerlo; pero de lo que estoy seguro es de que hay una manada de energúmenos con dos patas, vecinos de un pueblo de Cáceres llamado Torreorgaz, que no lo han leído nunca ni saben que existe este libro de Juan Ramón Jiménez.


En dicho pueblo, los jóvenes celebran su mayoría de edad organizando durante varios fines de semana consecutivos fiestas y "gamberradas". ¿Saben en qué ha consistido una de las últimas? El jueves día 29 del pasado mes de octubre, estos valientes chicarrones robaron una burra que se encontraba en el corral de su dueño, se la llevaron amparados en la oscuridad de la noche, la apalearon entre risas y chanzas hasta dejarla moribunda y le introdujeron luego en el recto una de las estacas empleadas en la humana paliza. ¡Cómo se divirtieron estos chavales! La burra, lógicamente, murió abandonada en una cuneta de las afueras del pueblo. Los diez jóvenes protagonistas de esta salvajada, de diecisiete años, en vísperas de cumplir los dieciocho, se preparaban así para convertirse en un futuro no muy lejano en maridos y padres maltratadores; este era su rito iniciático para alcanzar con el tiempo un alto grado de perfección en otros tipos de violencia, en la de género entre otras.
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Los habitantes de Torreorgaz no merecen aparecer en los medios de comunicación por este hecho; seguro que la inmensa mayoría de ellos son buena gente, pacífica y amante de los animales; pero en todas partes cuecen habas y en ningún lugar falta gente del tipo de estos diez jóvenes, a los que yo, además de imponerles la pena que la Ley contemple para estos casos, le añadiría la obligación de leer el precioso libro de Juan Ramón Jiménez, placentera lectura para cualquier persona, castigo para estos cafres que por lo que se deduce de sus acciones, deben ser alérgicos a cualquier actividad que tenga que ver con el uso de la inteligencia.