Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

31 dic. 2010

A TODOS, PERO ESPECIALMENTE A LOS HABITUALES...

En vísperas de 2010, expresamos todos los mejores deseos. En general, pocos se han cumplido; el año 2010 ha sido especialmente duro para el país, para muchas familias... pero lo último es la resignación; hay que seguir con la esperanza de que la situación va a mejorar y así será si todos arrimamos el hombro. FELIZ AÑO.

29 dic. 2010

LA PLAZA DE TOROS DE EL BOSQUE, COMO LA MATERIA, NI SE CREA NI SE DESTRUYE, SOLO SE TRANSFORMA

Lo de la entrada anterior, publicada el día 28 de diciembre, evidentemente, fue una broma. Algunos tragaron el anzuelo, cayeron como chinos; otros la vieron venir. La verdad es que las imágenes que se ven en la referida entrada son reales, pero el objetivo no es la demolición, sino la transformación del edificio de la Plaza de Toros en un centro polivalente, cubierto y disponible los 365 días del año, haga el clima que haga. Así que perdonen los responsables de la obra, que sí que están haciendo las cosas como deben; no han dañado ningún elemento estructural, no están, por tanto, demoliendo más que lo que las obras de rehabilitación requieren para que la Plaza se transforme en lo que aquí abajo puede verse:

24 dic. 2010

"ROMANCE DE LA LOBA PARDA"

Dice Ramón Menéndez Pidal que ese romance pastoril nació "entre los zagales de Extremadura, donde hoy es muy cantado al son del rabel, sobre todo en Nochebuena. Los pastores trashumantes lo propagaron por ambas Castillas y por León". Dice Don Ramón que lo oyó cantar hasta en las montañas de Riaño, cerca ya de Asturias. Este es un fragmento del romance, que está lleno de gracia (para todos menos para la pobre loba) y de sabor a sierra:

Estando yo en la mi choza
pintando la mi cayada,
las Cabrillas altas iban
y la Luna rebajada;
(...)
Vide venir siete lobos
por una oscura cañada.
Venían echando suerte
cuál entrará a la majada;
le tocó a una loba vieja,
patituerta, cana y parda
(...)
Dio tres vueltas al redil
y no pudo sacar nada;
a la otra vuelta que dio
sacó la borrega blanca.
(...)
-¡Aquí, mis siete cachorros,
aquí perra trupillana,
aquí, perro el de los hierros,
a correr la loba parda!
(...)
Los perros tras la loba
las uñas se esmigajaban;
siete leguas la corrieron
por unas sierras muy agrias.
Al subir un cotarrito
la loba ya va cansada:

-Tomad, perros, la borrega,
sana y buena como estaba.

-No queremos la borrega,
de tu boca alobadada,
que queremos tu pelleja
pa' el pastor una zamarra;
el rabo para correas,
para atacarse las bragas;
de la cabeza un zurrón,
para meter las cucharas;
las tripas para vihuelas
para que bailen las damas.

22 dic. 2010

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Quiero darles una noticia a los que con tanta fe comentaron mi entrada sobre la lotería, en la que se ofrecía el reparto del premio gordo en caso de que hubiese caído en el número que da título a esta entrada. La noticia es que NO NOS HEMOS HECHO RICOS. Sin embargo, una chispilla sí ha tocado: cinco euros al euro jugado, es decir treinta euros. No voy a mandar la cuota parte de premio que corresponde a los que comentaron, porque costaría más el collar que el perro; pero os aseguro que tomaré con esos treinta euros alguna copa a vuestra salud, al mismo tiempo que haré un brindis virtual deseándoos una feliz Navidad.

20 dic. 2010

GRANADA Y CARLOS CANO

"Dale limosna, mujer,
que no hay en la vida nada
como la pena de ser
ciego en Granada."


Eso dice una copla popular para resaltar la desgracia que supone ser ciego en una ciudad tan bella como Granada. Carlos Cano nació en esa ciudad andaluza en 1946 y allí cerró sus ojos un 19 de diciembre de hace ahora diez años. No tuvo que pedir limosna porque emigró joven a Suiza y tampoco padeció la desdicha de no ver: sus miradas pudieron empaparse de Andalucía y a su tierra cantó casi como nadie lo ha hecho, con su voz de miel y de negra luz. Desde aquellas deliciosas "Habaneras de Cádiz" hasta "La murga de los currelantes", la voz de este cantautor andaluz ha contado mil y una historias, y sus letras han tocado todos los temas, muchos de ellos cargados de compromiso social. Un fragmento de la "Habanera imposible" de Carlos Cano se escuchó hace unos días en la voz de la granadina Estrella Morente, que estalló de dolor ante el féretro de su padre, Enrique Morente: "Granada, no tengas pena de que el mundo sea tan grande, de que el mar sea tan inmenso, tú eres la novia del aire, la de la sombra de plata, la del almendro; la que parece de nieve, por dentro fuego...", lloró más que cantó una hija con voz desgarrada:



Con imágenes tomadas en Granada a primeros de diciembre y la "Habanera imposible" de este andaluz de bandera verde y blanca, le dedicamos a Carlos Cano un recuerdo en el décimo aniversario de su muerte, que, como la de Lorca o la de Enrique Morente, aún estremece.

12 dic. 2010

LA RUTA DE "EL TAJO COLORAO"

Es el punto más alto del Monte Albarracín. Allí se encuentra el vértice geodésico en el que se dan la mano tres términos municipales: El Bosque, Benaocaz y Grazalema. La mañana del 11 de diciembre la hemos dedicado a ascender hasta allí: dos horas para subir y estar, una hora para bajar. El día ha acompañado y los paisajes presentaban un colorido y una belleza espectaculares. Como testimonio de ello, ahí queda este reportaje, con imágenes captadas a lo largo del camino y con la canción de Zenet "Entre tu balcón y mi ventana", como banda sonora.

9 dic. 2010

CONCURSO DE PARADELA

DESIERTO DE ESPERANZAS

Jalil miró a su alrededor: una calle de tierra, unas casas de adobe, unos niños que lo miraban como si de repente se hubiese convertido en un ser de otro planeta... Abrassalem, su hermano pequeño, lloraba en silencio, los ojos grandes y negros arrasados en lágrimas. Jalil emprendía camino hacia los campamentos de Tinduf, en el desierto argelino, para quizás no volver nunca más a Hasi Amsid, su pueblo natal. Miró hacia el desierto que le esperaba y, al fondo de su mirada, se dibujó un horizonte inalcanzable, un océano de arena y piedras que cruzar hasta llegar a los campamentos de refugiados, donde le esperaban el dolor y la lucha por volver a recuperar la dignidad de su pueblo, el dolor y la lucha por volver a vivir libremente en la casa que hoy dejaba. Su padre partió años antes hacia donde hoy él partía y en una emboscada encontró la muerte; su madre quedaba ahora más sola, también sin él; pero ella le había exigido que cumpliera con lo que él entendía que era su deber, que ella se bastaría por sí misma para salir adelante.

Jalil y varios amigos más habían concertado la partida a la hora de la puesta de sol, un lejano sol rojo que peinaba rizos al aire que lo envolvía. El traqueteo de una vieja camioneta rompió el silencio y la soledad del paraje en que escondidos la esperaban; arrojaron sobre su cajón trasero sus remendadas mochilas, subieron y se hundieron lentamente en las entrañas de la noche. El desierto, a aquellas horas, era una luna blanca y redonda que escondía tras su luz, la luz de las estrellas, y era también una vereda ancha sin límites a la que solo la estrella polar prestaba referencias.

Amanecía cuando, a lo lejos, vislumbraron los campamentos. La camioneta resoplaba mientras trepaba por una ladera que les subía a un otero de arena y, ya casi coronándolo, rindió sus fuerzas al combate de los vientos alisios que soplaban en sentido contrario. Hicieron un obligado alto en el camino. A los pies de las altas dunas que cruzaban, un valle de luz cegadora y arena se extendía ante sus ojos. Pasaron horas arreglando aquel viejo motor. Casi anochecía cuando, por fin, pudieron reemprender la marcha y llegar a aquel poblado hecho con tiendas de lona y construcciones rudimentarias: era la wilaya* bautizada con el nombre de Dajla; de aquellas tiendas salieron a recibirles cientos de mujeres que emitían sus tradicionales gritos de regocijo, el aire se pobló de azaghrata*. Una algarabía de sonoros saludos les rodeó hasta que llegó Gali, el jefe de la dahira*, y se los llevó al interior de una jaima algo retirada de aquella multitud. Les acogió allí una oscuridad profunda y silenciosa, solo mitigada por una luz de gas que parpadeaba suspiros de penumbra. De las palabras de bienvenida, Gali pasó a las instrucciones sobre las tareas de las que cada uno de los cuatro recién llegados habría de ocuparse a partir de la mañana siguiente y, poco después, rendidos por el sueño, por fin pudieron descansar al abrigo de aquella jaima, sobre una alfombra roja y unos cojines forrados de terciopelo ajado.
Pasaron los años. Jalil encontró allí compañera, tuvo dos hijos y se convirtió en el administrador de la dahira; viajó varias veces a España acompañando a niños saharauis que vivían unas intensas vacaciones en paz en verano, acogidos por familias solidarias. De aquellas estancias en España, volvía Jalil a los campamentos cargado de toda clase de cosas y de promesas de envíos de víveres y productos necesarios para sostener a una población que solo vive de la ayuda que le llega. El verano de 2010 había sido especialmente fructífera su labor y Jalil volvió rebosante de alegría a su dahira.

Unos meses después, en la jaima, durante el cotidiano rito nocturno de conversar y tomar el té, la tertulia se interrumpió para escuchar las noticias que la radio daba. Aquella vieja radio que una familia española les había regalado, desgranaba sucesos que hacían palpitar intensamente el corazón de Jalil. Las noticias hablaban de la revuelta de El Aaiun y Jalil sabía que su madre y su hermano hacía dos años que habían partido a la capital del Sahara ocupado, buscando unas mejores condiciones de vida. La radio contaba que un numeroso grupo de saharauis había instalado un campamento en un lugar céntrico de la ciudad, en señal de protesta por la marginación en que vivían y como desesperado grito reivindicativo de la independencia de su país; la policía marroquí había abierto fuego contra los contestatarios y un joven saharaui, Abrassalem llamado, natural de Hasi Amsid, había caído abatido por una bala asesina. Jalil miró hacia el cielo con sus ojos grandes y negros arrasados en lágrimas y, más allá de la luna, le pareció ver a su hermano, que le miraba también con aquellos ojos suyos negros y grandes que hablaban de desesperanza y abandono.
Un pesado silencio petrificó el aire de la jaima. Jalil se levantó y pronunció solo dos palabras: "Me voy". Dos días después, en una vieja camioneta, junto con su mujer y sus dos hijos, partió hacia El Aaiun, en busca de su madre. El sol acabada de incendiar el horizonte y de morirse abrasado en sí mismo; la camioneta rugió cansada ya al arrancar y, lentamente, Jalil, su esposa y los dos pequeños se perdieron en la oscuridad del desierto.

*Wilaya: Campamento.
*Azaghrata: Sonido ritual que con su voz emiten las mujeres árabes en señal de regocijo.
*Dahira: Cada uno de los pueblos que componen una wilaya.

7 dic. 2010

LOTERÍA

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Desde casi el principio de los tiempos, el hombre confía en la suerte como solución a sus problemas. La más lejana raíz de la palabra lotería la encontramos en el vocablo germánico khlut, que designaba los objetos de los que se valían aquellos bárbaros hombres para tomar decisiones al azar; esa palabra, khlut, pasó al antiguo inglés y a la lengua de los francos como hlot. Los francos ya utilizaban esa palabra para referirse a la idea de ganar dinero en abundancia y rápidamente. El vocablo inglés lottery y la francesa loterie mantienen el significado original de esta palabra. En castellano, la palabra lotería aparece en la edición del diccionario académico de 1734, donde se la define así:

"LOTERÍA. Lo mismo que Rifa. Hacese en varias ciudades de Europa con mercaderias o billetes de banco, assistiendo Justicia. Es voz nuevamente introducida del Francés."

Viene esta perorata a cuento del número que encabeza esta entrada. Si el día 22 de diciembre, al niño o niña que pone la banda sonora de la mañana de ese día, le da por sacar la bolita que coincide con tal número y el otro niño o niña que con él canta, grita la cifra del gordo, al autor de este blog le correspondería, en una participación que lleva, la cantidad de 90.000 euros, dinero que sería equitativamente repartido entre todos los lectores de esta entrada que hagan algún comentario a la misma.

Lo que sello y firmo públicamente como garantía de que así se hará, si sucede lo dicho.

2 dic. 2010

QUE TE LA DEN CON QUESO

El jurado del concurso World Cheese Awards, reunido en Birmingham, después de probar la friolera de 2.629 quesos provenientes de todo el mundo, ha tomado, hace unos días, la decisión de otorgar 4 medallas a la Quesería El Bosque: medalla de oro por la elaboración de su queso de cabra payoya viejo, medalla de plata al de cabra curado y dos medallas de bronce por su queso de oveja curado y por el de cabra curado al romero.
Y no es el primer premio. Hace un año fue en Roma donde obtuvieron otro galardón en un concurso internacional. Así que nuevamente merece esta Sociedad Cooperativa una felicitación. Si quieren saber más o adquirir alguno de sus exquisitos productos, pinchen AQUÍ.