Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

30 sept. 2010

UNA BELLA CANCIÓN EN UN HERMOSO LUGAR

Esta es la tercera entrada que hago envuelta en aires rondeños. Los paisajes de Ronda, vistos desde los miradores que bordean la meseta sobre la que se asienta la ciudad, son de una belleza espectacular. Pero si se miran mientras se escucha la canción que esta pareja entona, se tornan paisajes paradisíacos. Se trata de Scarborough Fair, una bellísima canción tradicional inglesa, de tema amoroso, que popularizó el dúo Simon&Garfunkel. En las voces de la pareja que aparece en el vídeo, adquiere, para mi gusto, un encanto y una dulzura especiales. Compruébalo.


26 sept. 2010

MI PRIMA LINA

Mi prima Lina vive en Ronda, una ciudad con alma de pueblo, un pueblo con rostro de ciudad antigua y sabia. A Lina le ha subido el invierno a los cabellos, pero todavía la primavera juguetea en sus miradas y en su sonrisa. He ido a visitarla. La puerta de su casa que da a la calle, abierta; la del zaguán, cerrada; pero he girado el pomo y, como no estaba la llave echada, he entrado. Ella ha oído mi voz y ha salido, los ojos llenos de alegría, sus brazos abiertos. A mi prima Lina la veo muy de tarde en tarde, demasiado de tarde en tarde, y me ha dado sus quejas; dulcemente me ha dicho que se siente algo abandonada de la familia. Y es que desde que murió su hermano Salvador, vive sola. Ha pasado toda la vida junto a él, cuidándole, atendiéndole, mimándole... Poco antes de fallecer la madre le pidió que se ocupara del hermano -físicamente discapacitado, intelectualmente superdotado- y ella ha cumplido esa petición materna al pie de la letra, con cariño de hermana, con amor de madre. Renunció a todo para dedicarse en cuerpo y alma a su hermano. En la conversación hemos hablado de él en repetidas ocasiones y cada vez que lo ha nombrado, un velo de lágrimas le ha empañado los ojos y sus palabras se han teñido de cálidos sentimientos. Mi prima Lina es una santa. Su casa está igual que siempre; el sillón del hermano permanece en el mismo lugar, vacío, como esperando que él llegue y se siente; unas fotos suyas decoran la pared.
Mi prima Lina sonríe siempre amablemente mientras habla y un halo de nostalgia le impregna el semblante.

-Me tengo que ir, prima. Ya volveré -le dije para iniciar la despedida.

-Vente un día y te enseño el casco antiguo de Ronda, que es precioso, los baños árabes y todo eso.

-Te prometo que vendré y pasaremos el día juntos. Un beso.

Lina me acompaña hasta la calle. Sé que me está mirando mientras me alejo. Me giro antes de volver la esquina y le digo adiós con la mano.

23 sept. 2010

RONDA, LA CIUDAD DEL TAJO

Gusta ir a Ronda, a poco más de 50 kilómetros de aquí, aunque solo sea para pasear por la Calle de la Bola, la calle principal, peatonal y comercial de esta pequeña ciudad. Ronda es ciudad y pueblo y su imagen está marcada por el tajo que la divide en dos, el Tajo de Ronda, una honda grieta excavada por el río Guadalevín, que atraviesa todo el casco urbano, y que cuando llega al Puente Nuevo alcanza los 100 metros de profundidad; 98 de altura tiene el puente que une las dos partes de la ciudad.
He andado el pasado sábado día 18 de escaparate en escaparate por la Calle de la Bola y he desembocado en el Puente Nuevo que vuela sobre el Tajo; de allí parte un paseo que deja ver paisajes profundos y paisajes lejanos, la vega de Ronda y las sierras que la envuelven.
El paseo llega a un balcón mirador (el balcón del ¡coño!), junto a un templete bajo el que dos artistas, dos maravillosos artistas, llenaban la mañana de notas celestiales.

19 sept. 2010

200 AÑOS ES MUCHO

En mil ochocientos diez,
primavera de aquel año,
cabalgan unos franceses
montados en sus caballos...

Un día de mayo de 1810, el pueblo de El Bosque se sumó a la guerra contra los franceses. Al encuentro de las tropas invasoras que por aquí pasaban, acudieron los bosqueños armados con trabucos y con palos, se enfrentaron a los gabachos, les causaron varias bajas y los obligaron a alejarse de lo que en aquellas fechas solo era una pequeña aldea. Días después, las tropas francesas, reforzadas, volvieron por el pueblo y lo arrasaron. Muchos bosqueños se sumaron entonces a las guerrillas que espiaban los movimientos del ejército galo por esta zona y los atacaban con los escasos medios de que disponían.

Rojos de ira los bosqueños,
en el Monte refugiados,
se conjuraron a muerte
y por su patria juraron
no descansar hasta ver
limpias sus tierras de francos.
En guerrillas de la sierra
muchos de ellos lucharon
y dando sudor y sangre
su orgullo recuperaron.

Un año después de aquellos hechos bélicos, los representantes de aquella aldea dirigieron a las Cortes de Cádiz un memorándum en el que contaban los méritos contraídos por el pueblo de El Bosque en su lucha contra los franceses, en demanda de que se les reconociera el derecho a constituirse como municipio independiente y se le otorgara un término propio. El 28 de noviembre de 1811 las Cortes de Cádiz reconocieron dichos méritos y le otorgaron al pueblo el Privilegio de Villazgo y un término municipal.

En justa correspondencia,
la Junta en Cádiz reunida
otorgó al pueblo de El Bosque
la honra de erigirse en Villa.

Con este motivo se están celebrando distintos actos, entre otros este cuentacuentos que se puede ver abajo y que sirvió para que todos los escolares, por grupos, pasaran por el Salón de Plenos del Ayuntamiento y conocieran de manera didáctica y divertida esta historia, adaptada a las edades de los distintos grupos. En este caso, se trata de los más pequeños.

16 sept. 2010

PAISAJES URBANOS: UN PASEO POR LAS FLORES DE EL BOSQUE

El paisaje urbano de El Bosque ofrece imágenes preciosas. Subimos al aire en la entrada anterior, bajamos hoy a la tierra para enfocar el objetivo de mi cámara hacia la belleza que ofrecen algunos jardines, glorietas y arriates del pueblo, trabajados por manos que saben su oficio y que ponen cariño en lo que hacen.
(Si con estas fotos yo propusiera un concurso literario al modo de mariajesusparadela, seguro que se escribirían muchos cuentos de hadas.)

13 sept. 2010

UN PASEO POR LOS AIRES DE EL BOSQUE

En la serie de fotos que en el vídeo de abajo pueden verse, hay varias de ellas, en blanco y negro, que fueron hechas en 1956, por técnicos del antiguo ICONA, para ilustrar un estudio realizado sobre el Albarracín, monte público de propiedad municipal. Las fotos no pueden ser más deprimentes, pues dan fe de la devastación que en los años cuarenta sufrió el monte, debido a la ingente tala de quejigos y encinas, cuya madera se utilizó para producir la energía que demandaba la industria del país. Esa necesidad hizo que, en toda nuestra geografía, numerosos bosques fueran totalmente arrasados. La repoblación posterior del monte Albarracín, a finales de los años 50 y principios de los 60, ha dado sus frutos y hoy es un auténtico vergel. El pino carrasco, especie con la que se repobló, ha cumplido su función; se le va eliminando ahora paulatinamente, para que el pujante monte mediterráneo que viene creciendo (encinas, quejigos, lentiscos, algarrobos...) vaya ocupando su lugar.
Las imágenes y un fragmento de "Exsultate, jubilate" de Mozart, concretamente el Aleluya final, cantado por Barbara Bonney, componen un agradable paseo por los aires de El Bosque.

10 sept. 2010

BARTOLO Y EL SARGENTO BORREGO

Son Bartolo y Antonio. Hermanos. Han pasado ya por aquí en alguna otra ocasión. Son geniales y cuentan historias con las que nos reímos, por lo que dicen y por cómo lo dicen.

8 sept. 2010

UN PASEO EN BICI

"Las bicicletas son para el verano" y un paseo en bici fortalece el cuerpo y el espíritu. ¿Me acompañas?

5 sept. 2010

CONCURSO DE PARADELA. "NOCHE DE LUZ, NOCHES DE SOMBRA: UN RELATO AUTOBIOGRÁFICO"

Aquella noche de reyes mi hermano y yo no dormíamos. Nuestros corazones latían deprisa y nuestros ojos parecían más de liebres que de niños, abiertos de par en par, salpicados de interrogantes. No hablábamos, porque si los Reyes nos oían no querrían entrar en un hogar en el que vivían tan desobedientes criaturas. Llovía, hacía frío, ¿cómo entonces podía ser que tan misteriosos y generosos personajes anduviesen por ahí montados en camellos, cargados de regalos?, pensaba yo mientras intentaba conciliar un sueño imposible. La lluvia parecía llamar a la ventana y el ligero resplandor de luna llena que el tapaluz dejaba entrar, me permitía ver la ilusión en los ojos de mi hermano. En la habitación contigua se encendió una leve luz y los perlados cristales de la puerta de nuestro cuarto se adornaron de reflejos amarillentos. Dos sombras pasaron sigilosamente. Eran los Reyes Magos. No podía ser nadie más, porque nuestros padres habían dicho que todos nos teníamos que ir a dormir y que nadie podía hablar ni moverse de la cama hasta el amanecer, hasta que los cantos de los pájaros nos despertasen... Se apagó la luz de la habitación contigua y todo quedó a oscuras.

-¿Los has visto? –susurró mi hermano.
-Sí. Eran dos. ¿Dónde se habrá quedado el otro? ¿Qué nos habrán traído?
-Han ido al lavadero. Yo he escuchado el ruido que hace la puerta al abrirse. Allí nos han dejado los regalos.
-¿En el lavadero? ¿Nos levantamos y vamos a verlos? –le propuse.
-No. Cállate. Tenemos que esperar a que amanezca.

Los minutos pasaban como parsimoniosos escarabajos negros; las horas eran tortugas gigantescas. En la calle sonaban húmedas brisas, rápidos pasos en busca del descanso. Un gallo cantó a lo lejos. Una, dos, tres veces. Debí dormir algún tiempo porque recuerdo que soñé con una bandada de búhos que, posados en el tejado, con sus despampanantes ojos iluminaban la oscuridad de la noche y convertían prematuramente en sol la luna. Los pájaros -por fin- llamaron a nuestros tímpanos, y nuestros párpados se abrieron felices; los tenues suspiros del alba iluminaban las rendijas del tapaluz. Corrimos hacia el lavadero con las pupilas relampagueando chiribitas. Allí, en el poyete, un libro de cuentos de Christian Andersen reposaba sobre una flamante máquina de escribir marca “Hispano-Olivetti”. Eran nuestros regalos.

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Pasaron años, muchos años desde aquella noche. Un rayo de muerte había invadido las células de mi hermano. Él yacía en su cama. La quimio no había podido parar aquella invasión de negras miradas opacas. Yo le tenía cogida la mano. Él me preguntó:

-¿Tú crees que me moriré?

En ese momento pasó por mi memoria aquella lejana noche de reyes.

-No –le contesté, aunque “” debió ser la respuesta.

Poco después una ambulancia nos llevó al hospital "Puerta del Mar", a la habitación 860, mis ojos empapados en la lluvia de aquella lejana luna de reyes. Allí, en aquella fría habitación, esperamos durante tres noches la llegada de unos Reyes Magos que vinieran a regalarle a mi hermano unos años más de vida... pero no vinieron.

3 sept. 2010

ESCENAS BUCÓLICAS EN EL PARÉNTESIS

Este paréntesis bloguero, que no me permite visitar los blogs amigos, contiene escenas como estas, vividas en el Monte Albarracín.

1 sept. 2010

MAMÉ VALDÉS: EN EL PARÉNTESIS

Los paréntesis blogueros -como este en el que estoy- también tienen contenidos que deben publicarse para general conocimiento. Quiero decir que esta tarde (31-8-2010) iba yo por la gaditanísima calle Columela, como iba la chirigota "Los borrachos" por la igualmente gaditana calle Canalejas, pero sin alcohol, y me encontré con que nuevamente "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros"; quiero decir que vi venir a Mamé Valdés en sentido contrario, nos saludamos como dos buenos amigos blogueros y nos reiteramos los deseos de vernos en el otoño, en el Monte Albarracín.

Sigo en el paréntesis. Hasta pronto.


"Iba por Canalejas,
por la acera del muelle
con una risa
que me llegaba de oreja a oreja.
Estaba pensando:
"¡Ay, Alberti, qué hermosura de cartel!"
¿Qué carajo es eso, Dios mío de mi alma?

Y con el morazo me dio un mareíllo
y en la reja del muelle
yo me fui a dejar caer.
Me partí el careto,
¡qué pellejazo pegué!,
ojú ojú.
Cago en los muertos
del que ha echao
la reja pa atrás diez metros.

Pa para pa pa pa pim
pa para para pa pa
Pa para pa pa pa pim
Pa para pa pa pa pim
tampoco es pa ponerse así.