Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

5 sept. 2010

CONCURSO DE PARADELA. "NOCHE DE LUZ, NOCHES DE SOMBRA: UN RELATO AUTOBIOGRÁFICO"

Aquella noche de reyes mi hermano y yo no dormíamos. Nuestros corazones latían deprisa y nuestros ojos parecían más de liebres que de niños, abiertos de par en par, salpicados de interrogantes. No hablábamos, porque si los Reyes nos oían no querrían entrar en un hogar en el que vivían tan desobedientes criaturas. Llovía, hacía frío, ¿cómo entonces podía ser que tan misteriosos y generosos personajes anduviesen por ahí montados en camellos, cargados de regalos?, pensaba yo mientras intentaba conciliar un sueño imposible. La lluvia parecía llamar a la ventana y el ligero resplandor de luna llena que el tapaluz dejaba entrar, me permitía ver la ilusión en los ojos de mi hermano. En la habitación contigua se encendió una leve luz y los perlados cristales de la puerta de nuestro cuarto se adornaron de reflejos amarillentos. Dos sombras pasaron sigilosamente. Eran los Reyes Magos. No podía ser nadie más, porque nuestros padres habían dicho que todos nos teníamos que ir a dormir y que nadie podía hablar ni moverse de la cama hasta el amanecer, hasta que los cantos de los pájaros nos despertasen... Se apagó la luz de la habitación contigua y todo quedó a oscuras.

-¿Los has visto? –susurró mi hermano.
-Sí. Eran dos. ¿Dónde se habrá quedado el otro? ¿Qué nos habrán traído?
-Han ido al lavadero. Yo he escuchado el ruido que hace la puerta al abrirse. Allí nos han dejado los regalos.
-¿En el lavadero? ¿Nos levantamos y vamos a verlos? –le propuse.
-No. Cállate. Tenemos que esperar a que amanezca.

Los minutos pasaban como parsimoniosos escarabajos negros; las horas eran tortugas gigantescas. En la calle sonaban húmedas brisas, rápidos pasos en busca del descanso. Un gallo cantó a lo lejos. Una, dos, tres veces. Debí dormir algún tiempo porque recuerdo que soñé con una bandada de búhos que, posados en el tejado, con sus despampanantes ojos iluminaban la oscuridad de la noche y convertían prematuramente en sol la luna. Los pájaros -por fin- llamaron a nuestros tímpanos, y nuestros párpados se abrieron felices; los tenues suspiros del alba iluminaban las rendijas del tapaluz. Corrimos hacia el lavadero con las pupilas relampagueando chiribitas. Allí, en el poyete, un libro de cuentos de Christian Andersen reposaba sobre una flamante máquina de escribir marca “Hispano-Olivetti”. Eran nuestros regalos.

***********************************

Pasaron años, muchos años desde aquella noche. Un rayo de muerte había invadido las células de mi hermano. Él yacía en su cama. La quimio no había podido parar aquella invasión de negras miradas opacas. Yo le tenía cogida la mano. Él me preguntó:

-¿Tú crees que me moriré?

En ese momento pasó por mi memoria aquella lejana noche de reyes.

-No –le contesté, aunque “” debió ser la respuesta.

Poco después una ambulancia nos llevó al hospital "Puerta del Mar", a la habitación 860, mis ojos empapados en la lluvia de aquella lejana luna de reyes. Allí, en aquella fría habitación, esperamos durante tres noches la llegada de unos Reyes Magos que vinieran a regalarle a mi hermano unos años más de vida... pero no vinieron.

39 comentarios:

Anusky66 dijo...

que difícil comentar cuando aun tengo los ojos húmedos y un nudo en la boca del estómago.


un beso enorme y un fuerte abrazo

Eastriver dijo...

¿Qué decir? Que la vida es tan injusta y el relato muy bonito, por ejemplo. O que el regalo de la máquina fue el mejor que pudieron hacerte, porque escribir es un mundo y escribir es también un medicamento para curarse incluso de las heridas de la vida.

emejota dijo...

Me alegro que hayas llegado a tiempo, y sobrado ¡Como me ha gustado! y verdaderamente lo he disfrutado. Siempre digo lo que siento cuando nos falta un familiar querido, que mientras sigan vivos en nuestra memoria y esa también es una forma de permanecer, dispersa y múltiple, porque en algunas ocasiones el recuerdo de lo que esas personas harían en nuestro lugar es suficiente para mudarnos la voluntad. Un abrazo.

lucarturo dijo...

"...pero no vinieron", y me han caído dos lágrimas. No se puede contar mejor, me he quedado impresionado.

Miguel Ángel dijo...

No tengo o no encuentro palabras para decir algo. Después de haberte escuchado, te saludo y me callo.

Anna Jorba Ricart dijo...

Arobos, mi prefesión vocacional es enfermera desde hace 38 años....los tristes momentos que se viven en estas circunstancias dejan huella en nustros corazones, máxime si es nuestra propia sangre y familia...

Al ser un relato real y autobiografico cargado de sentimiento, al margen de que sea para concursar o no, te doy las gracias por compartirlo.

Genín dijo...

Me ha sorprendido este relato que no esperaba que fuera real, es mas, rogaba que no lo fuera cuando iba llegando al final, así de triste es la vida a veces.
Impecable el relato.
Salud

Arantza G. dijo...

Lo siento pero las palabras se han quedado atascadas en la garganta, solo puedo dejar una lágrima que valerosa ha descendido hasta la barra espaciadora.
Y un beso...

Cantares dijo...

Que maravilloso relato.
Cuanta ternura.
Lo terminé de leer con los ojos llenos de lágrimas pero valorando que con todo ese dolor, encontraste una forma poetica de relatarlo.
Lamento lo de tu hermano, esa maldita enfermedad no respeta edades.
Un fraternal abrazo càlido y tierno.Besos

Princesa.triste.115 dijo...

No puedo comentar nada porque ahora lo estoy viviendo yo con mi madre...diferente porque es mayor, pero también muy doloroso.
Así es la vida.

Saludos

mariajesusparadela dijo...

Gracias, Aro.
Un abrazo, amigo.

Ligia dijo...

Un relato muy tierno y digno del premio. Abrazos

Isabel Martínez Barquero dijo...

Estoy emocionada hasta el tuétano.
No llegaron esos Reyes, porque existen designios terribles que siempre viviremos como injustos.
No llegaron esos Reyes, pero tu corazón lleva la presencia contínua de tu hermano y allí vence y vive, y vivirá siempre mientras tú existas.
Un beso lleno de cariño, muy especial hoy, muy sentido.

cabopá dijo...

Las palabras usadas para este relato están cargadas de cariño y mucha sensibilidad...Has conseguido el ritmo adecuado para llegarnos al corazón...Tu relato autobiografico es el ejemplo vivo de la memoria y el amor fraternal que le tenías a tu hermano que siempre estará a tu lado y ahora al nuestro...
Besicos amigo Aro, ya estoy en la urbe.

Encarni dijo...

Arobos, para mi tu historia tiene dos finales, el primer final que es prometedor a los ojos infantiles; la ilusión, los regalos. En cambio el segundo final cuando esos niños se han convertido en adultos la realidad no ha querido hacer un ultimo regalon y el más preciado que es la vida de un ser querido. Y en ese momento deseabas volver a ser niño con tu hermano y querías volver a tener ilusión. Ha sido triste pero bello.

Un abrazo fuerte.

José Román dijo...

ARO, como relato es realmente maravilloso.Lo escribes desde el alma y eso, quien te conoce, lo siente... Tu hermano marchó por que los Reyes Magos no le regalaron unos años más para vivir. María, mi hija, marchó dejando vida para los demás.
Así es la vida...
Un abrazo.

Rosario dijo...

Precioso relato lo he leido con la misma ilusión de mi niñez, creo que esa noche la viven los niños más o menos igual.
La tristeza ha llegado al final, de sopetón no lo esperaba.
Siempre te queda la alegría de haber tenido su compañía por unos años, me quedo sin palabras, solo te mando un abrazo fuerte, desde mi librillo.

tecla dijo...

Me has hecho recordar mi primera noche de reyes.
La pasé con un ojo abierto y otro cerrado para que no se me escaparan.
Nunca pude comprender cómo aquella maleta tan preciosa había llegado hasta las puertas de mi balcón.
Bendita sea la magia de los niños.
Bendito seas tu Arobos.

Calvarian dijo...

Qué difícil es decir al verdad en algunas circunstancias. Entrañable texto y un bello recuerdo
Un fuerte abrazo

Elba dijo...

No puedo decir una sola palabra....creo que no las hay...solo quisiera vivir mas cerca para abrazarte en silencio amigo...

virgi dijo...

Seguramente en las teclas de esa máquina permanecen muchas más cosas que las huellas dejadas. El rumor del tableteo será el sonido de la vida que ambos vivieron juntos, mientras escribían y jugaban.
Aro, me has emocionado y las lágrimas caen sobre otras teclas, aquí en la madrugada.

Eres un sol y te mereces todos los premios.
Un abrazo.

Txema dijo...

Lo siento de verdad. Siento que los reyes magos no trajeran ese preciado regalo.

Saludos

Flamenco Rojo dijo...

No tengo dudas que después de la muerte existe un gran lugar reservados para las grandes personas…Ese gran espacio es un regalo y ese regalo es permanecer en los corazones de los que te han querido. Eso significa ser eterno y la eternidad es inmortal.

Vivo en Sevilla, pero durante el verano y la mayoría de los fines de semana emigro a la Villa donde resides…Espero poder felicitarte por el relato en persona.

Un abrazo.

fonsilleda dijo...

Qué "bonitura". Gracias.

Mercedes dijo...

Maravilloso relato, muy triste, pero igualmente bello. No me extraña, ¡una máquina de escribir y un libro de Andersen...! Con razón escribes con tanta magia.
Así que te has apuntado al "concurso" de María Jesús, pues que el resto de participantes se ande listo, se lo has puesto muy difícil.
Qué alegría me da encontrarte de nuevo después de este tiempo de ausencia.

Un fuerte abrazo.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Aro:

Realmente es un hermoso relato, con mucho sentimiento y amor por tu hermano ausente, bellos recuerdos que impregnan de nostalgia.

Suerte en el concurso,

Abrazos.

Maripaz Brugos dijo...

Muy bonito y emocionante relato, Aro.Aunque ese otro regalo no llegó,su recuerdo lo llevas dentro del corazón donde se guardan los mejores regalos y recuerdos.

Me han gustado mucho el video de las escenas bucólicas de la entrada anterior.

Oye, ti te animas a venir a mi tierra, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

SOMMER dijo...

joder Arobos, qué bueno eres... y qué triste tu historia.
Lo siento.....

SOMMER dijo...

Por cierto, he creado un nuevo blog sobre críticas literarias, habida cuenta de la buena acogida que ha tenido mi último post.
Anímate.

sema miranda dijo...

Bueno pues ya conozco algo mas de ti,aun cuando mejor hubiese sido que hubiesen llegado los Reyes con esos años de vida,pero la vida es asi de perra....y asi de bonita, desgraciadamente hay para todos los gustos.Un saludo

Juanml dijo...

El relato nos hace conocer una parte mas humana de ti (combinando la escritura con la experiencia personal). Quizas es por la experiencia de los años, pero desde que me convenci que no se le debe buscar logica a la vida, vivo mas conforme con todas las injusticias, incongruencias, tragedias y mala fortunas que afectan a personas "buenas", asi como las buenaventuranzas y premios que veo son bendecidas algunas personas que considero "malas" (lo digo humildemente pues reconozco que nadie debe juzgar a nadie, muchas veces la realidad no es lo que uno "palpa" visualmente).

Me hubiera gustado leer otro final en tu relato, como literatura es un fuerte contendor, en lo personal recibe mis condolencias.

Juan dijo...

Aparte la emotividad, me he fijado en la calidad literaria del texto, hay expresiones que demuestran una creatividad o una imaginación creadora espléndida.

Isabel Romana dijo...

Has contado esta historia de una forma maravillosa, incluída la muerte de tu hermano, que debió ser tan dolorosa. La vida como un regalo... Sí, desde luego es un regalo, aunque sabemos que en algún momento se nos arrebatará.
Un abrazo muy fuerte, querido amigo.

Carmela dijo...

Emotiva historia.
"Los minutos como parsimoniosos escarabajos " que precedieron la llegada de los magos en la infancia ...se repitieron en la espera dolorosa de aquellas tres noches en las que no llegaron.
La vida retratada como un regalo. El más preciado.
No quería llegar a leer el final de tu narrativa.
Excelente trabajo!!

Tambien quiero opinar dijo...

Tu hermano era un buen hombre. La verdad esta historia no la conocía pero han hecho brotar las lagrimas de mis labios. Para mi como creyente tengo la certeza y la esperanza de que algún dia también yo estaré gozando de la vida que no tiene fin y dormiré en el Señor como él duerme. Un abrazo

María Socorro Luis dijo...

Un abrazo en silencio.

Soco

Angel dijo...

No tengo palabras, sólo que deseo compartir con mis amigos este relato, si me lo permites, será el día 24.
Salud

Pedro Ansorena dijo...

Muy bueno Antonio. Es mucho el sentimiento que le pones en esta entrada, felicidades por ella. Saludos.

ENTRE ENCINAS Y QUEJIGOS dijo...

Se los sentimientos que embargan en un momento como este que viviste. Aún recuerdo a tu hermano, y desgraciadamente lo comparo con el mío. Jamás se supera. Se atenúa con el tiempo y se hace más llevadero, pero nunca se olvida. Gracias por compartirlo. Me ha hecho evocar momentos agradables recordando como era.