Hay una mujer que, cuando se sienta delante de un papel y coge un lápiz, dibuja lo que a su alrededor observa con palabras llenas de poesía. Cuentan los evangelios que Jesucristo transformó agua en vino; esta mujer también hace milagros y convierte, con sus versos, lo cotidiano en sublime. Por eso el grupo PADA ha seleccionado uno de sus poemas para insertarlo en su blog comunitario, y contribuir así a la difusión de un lugar donde la excelencia literaria tiene sede. Los amantes de la poesía no deberían limitarse a leer el poema que publicamos, sino que deberían hacer un recorrido por el blog de María Socorro Luís, si quieren deleitarse con una poesía sencilla y bella como pocas.
Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque
7 ene 2011
5 ene 2011
MES DE LA MÚSICA: "TODA UNA VIDA..."
A raíz de una entrada de Mariajesusparadela en la que hablaba de música de todos los tiempos, de la banda sonora que cada uno pone a su vida, se me ocurrió plantear en el comentario que le hice, la posibilidad de armar un guateque digital; a mi propuesta se sumó Mamé, y Mariajesusparadela aceptó y trasnformó nuestra sugerencia, no en la organización de un día con entradas en torno a temas musicales de nuestra vida, sino en que todo el mes de enero andemos yéndonos con la música a esta parte de nuestro ocio. Sirva esta explicación para que los lectores habituales no crean que nos hemos vuelto majaras, para que sepan que el mes de enero, la enorme cuesta de enero, vamos a amenizarla, en esta parte de la blogosfera, con la música que a cada uno le ha servido y le sirve para relajar los ánimos, para endulzar la vida o para lo que estime oportuno.
3 ene 2011
MACABRO REGALO
Me gusta a veces navegar por la prensa digital en lengua española o francesa, de países que no suelen ser noticia en la prensa de nuestro país salvo raras excepciones, con ocasión quizás de alguna enorme tragedia y poco más. He visitado hace unos días un periódico digital hondureño, laprensa.com, un diario de aquel país cuyo nombre recibió aquel vibrante y patriótico ¡viva! en la voz de Federico Trillo, que se encontraba, sin embargo, en aquel momento, no en Honduras, sino ante soldados de El Salvador.
Me llamó la atención en la lectura del citado periódico, una noticia por lo macabra y por lo que denotaba de violencia mafiosa en un país donde, según los lectores que la comentan, las autoridades parecen no prestar atención ni enfrentar decididamente estas prácticas. Uno de los comentarios, hecho tras un seudónimo, Gringocatracho, dice que "La invasión de los narcos mexicanos y la violación que conlleva el narco-dinero a Honduras augura cada vez más este tipo de salvajismo. Cualquier hondureño que colabora o calla ante estos actos espantosos comparte la culpa."
Esta es la noticia en cuestión:
TEGUCIGALPA,
HONDURAS

31 dic 2010
A TODOS, PERO ESPECIALMENTE A LOS HABITUALES...
En vísperas de 2010, expresamos todos los mejores deseos. En general, pocos se han cumplido; el año 2010 ha sido especialmente duro para el país, para muchas familias... pero lo último es la resignación; hay que seguir con la esperanza de que la situación va a mejorar y así será si todos arrimamos el hombro. FELIZ AÑO.
29 dic 2010
LA PLAZA DE TOROS DE EL BOSQUE, COMO LA MATERIA, NI SE CREA NI SE DESTRUYE, SOLO SE TRANSFORMA
Lo de la entrada anterior, publicada el día 28 de diciembre, evidentemente, fue una broma. Algunos tragaron el anzuelo, cayeron como chinos; otros la vieron venir. La verdad es que las imágenes que se ven en la referida entrada son reales, pero el objetivo no es la demolición, sino la transformación del edificio de la Plaza de Toros en un centro polivalente, cubierto y disponible los 365 días del año, haga el clima que haga. Así que perdonen los responsables de la obra, que sí que están haciendo las cosas como deben; no han dañado ningún elemento estructural, no están, por tanto, demoliendo más que lo que las obras de rehabilitación requieren para que la Plaza se transforme en lo que aquí abajo puede verse:
24 dic 2010
"ROMANCE DE LA LOBA PARDA"
Dice Ramón Menéndez Pidal que ese romance pastoril nació "entre los zagales de Extremadura, donde hoy es muy cantado al son del rabel, sobre todo en Nochebuena. Los pastores trashumantes lo propagaron por ambas Castillas y por León". Dice Don Ramón que lo oyó cantar hasta en las montañas de Riaño, cerca ya de Asturias. Este es un fragmento del romance, que está lleno de gracia (para todos menos para la pobre loba) y de sabor a sierra:
Estando yo en la mi choza
pintando la mi cayada,
las Cabrillas altas iban
y la Luna rebajada;
(...)
Vide venir siete lobos
por una oscura cañada.
Venían echando suerte
cuál entrará a la majada;
le tocó a una loba vieja,
patituerta, cana y parda
(...)
Dio tres vueltas al redil
y no pudo sacar nada;
a la otra vuelta que dio
sacó la borrega blanca.
(...)
-¡Aquí, mis siete cachorros,
aquí perra trupillana,
aquí, perro el de los hierros,
a correr la loba parda!
(...)
Los perros tras la loba
las uñas se esmigajaban;
siete leguas la corrieron
por unas sierras muy agrias.
Al subir un cotarrito
la loba ya va cansada:
-Tomad, perros, la borrega,
sana y buena como estaba.
-No queremos la borrega,
de tu boca alobadada,
que queremos tu pelleja
pa' el pastor una zamarra;
el rabo para correas,
para atacarse las bragas;
de la cabeza un zurrón,
para meter las cucharas;
las tripas para vihuelas
para que bailen las damas.
22 dic 2010
35647
Quiero darles una noticia a los que con tanta fe comentaron mi entrada sobre la lotería, en la que se ofrecía el reparto del premio gordo en caso de que hubiese caído en el número que da título a esta entrada. La noticia es que NO NOS HEMOS HECHO RICOS. Sin embargo, una chispilla sí ha tocado: cinco euros al euro jugado, es decir treinta euros. No voy a mandar la cuota parte de premio que corresponde a los que comentaron, porque costaría más el collar que el perro; pero os aseguro que tomaré con esos treinta euros alguna copa a vuestra salud, al mismo tiempo que haré un brindis virtual deseándoos una feliz Navidad.
20 dic 2010
GRANADA Y CARLOS CANO
"Dale limosna, mujer,
que no hay en la vida nada
como la pena de ser
ciego en Granada."
Eso dice una copla popular para resaltar la desgracia que supone ser ciego en una ciudad tan bella como Granada. Carlos Cano nació en esa ciudad andaluza en 1946 y allí cerró sus ojos un 19 de diciembre de hace ahora diez años. No tuvo que pedir limosna porque emigró joven a Suiza y tampoco padeció la desdicha de no ver: sus miradas pudieron empaparse de Andalucía y a su tierra cantó casi como nadie lo ha hecho, con su voz de miel y de negra luz. Desde aquellas deliciosas "Habaneras de Cádiz" hasta "La murga de los currelantes", la voz de este cantautor andaluz ha contado mil y una historias, y sus letras han tocado todos los temas, muchos de ellos cargados de compromiso social. Un fragmento de la "Habanera imposible" de Carlos Cano se escuchó hace unos días en la voz de la granadina Estrella Morente, que estalló de dolor ante el féretro de su padre, Enrique Morente: "Granada, no tengas pena de que el mundo sea tan grande, de que el mar sea tan inmenso, tú eres la novia del aire, la de la sombra de plata, la del almendro; la que parece de nieve, por dentro fuego...", lloró más que cantó una hija con voz desgarrada.
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Con imágenes tomadas en Granada a primeros de diciembre y la "Habanera imposible" de este andaluz de bandera verde y blanca, le dedicamos a Carlos Cano un recuerdo en el décimo aniversario de su muerte, que, como la de Lorca o la de Enrique Morente, aún estremece.
12 dic 2010
LA RUTA DE "EL TAJO COLORAO"
Es el punto más alto del Monte Albarracín. Allí se encuentra el vértice geodésico en el que se dan la mano tres términos municipales: El Bosque, Benaocaz y Grazalema. La mañana del 11 de diciembre la hemos dedicado a ascender hasta allí: dos horas para subir y estar, una hora para bajar. El día ha acompañado y los paisajes presentaban un colorido y una belleza espectaculares. Como testimonio de ello, ahí queda este reportaje, con imágenes captadas a lo largo del camino y con la canción de Zenet "Entre tu balcón y mi ventana", como banda sonora.
9 dic 2010
CONCURSO DE PARADELA
DESIERTO DE ESPERANZAS
Jalil miró a su alrededor: una calle de tierra, unas casas de adobe, unos niños que lo miraban como si de repente se hubiese convertido en un ser de otro planeta... Abrassalem, su hermano pequeño, lloraba en silencio, los ojos grandes y negros arrasados en lágrimas. Jalil emprendía camino hacia los campamentos de Tinduf, en el desierto argelino, para quizás no volver nunca más a Hasi Amsid, su pueblo natal. Miró hacia el desierto que le esperaba y, al fondo de su mirada, se dibujó un horizonte inalcanzable, un océano de arena y piedras que cruzar hasta llegar a los campamentos de refugiados, donde le esperaban el dolor y la lucha por volver a recuperar la dignidad de su pueblo, el dolor y la lucha por volver a vivir libremente en la casa que hoy dejaba. Su padre partió años antes hacia donde hoy él partía y en una emboscada encontró la muerte; su madre quedaba ahora más sola, también sin él; pero ella le había exigido que cumpliera con lo que él entendía que era su deber, que ella se bastaría por sí misma para salir adelante.


Jalil y varios amigos más habían concertado la partida a la hora de la puesta de sol, un lejano sol rojo que peinaba rizos al aire que lo envolvía. El traqueteo de una vieja camioneta rompió el silencio y la soledad del paraje en que escondidos la esperaban; arrojaron sobre su cajón trasero sus remendadas mochilas, subieron y se hundieron lentamente en las entrañas de la noche. El desierto, a aquellas horas, era una luna blanca y redonda que escondía tras su luz, la luz de las estrellas, y era también una vereda ancha sin límites a la que solo la estrella polar prestaba referencias.

Amanecía cuando, a lo lejos, vislumbraron los campamentos. La camioneta resoplaba mientras trepaba por una ladera que les subía a un otero de arena y, ya casi coronándolo, rindió sus fuerzas al combate de los vientos alisios que soplaban en sentido contrario. Hicieron un obligado alto en el camino. A los pies de las altas dunas que cruzaban, un valle de luz cegadora y arena se extendía ante sus ojos. Pasaron horas arreglando aquel viejo motor. Casi anochecía cuando, por fin, pudieron reemprender la marcha y llegar a aquel poblado hecho con tiendas de lona y construcciones rudimentarias: era la wilaya* bautizada con el nombre de Dajla; de aquellas tiendas salieron a recibirles cientos de mujeres que emitían sus tradicionales gritos de regocijo, el aire se pobló de azaghrata*. Una algarabía de sonoros saludos les rodeó hasta que llegó Gali, el jefe de la dahira*, y se los llevó al interior de una jaima algo retirada de aquella multitud. Les acogió allí una oscuridad profunda y silenciosa, solo mitigada por una luz de gas que parpadeaba suspiros de penumbra. De las palabras de bienvenida, Gali pasó a las instrucciones sobre las tareas de las que cada uno de los cuatro recién llegados habría de ocuparse a partir de la mañana siguiente y, poco después, rendidos por el sueño, por fin pudieron descansar al abrigo de aquella jaima, sobre una alfombra roja y unos cojines forrados de terciopelo ajado.




Pasaron los años. Jalil encontró allí compañera, tuvo dos hijos y se convirtió en el administrador de la dahira; viajó varias veces a España acompañando a niños saharauis que vivían unas intensas vacaciones en paz en verano, acogidos por familias solidarias. De aquellas estancias en España, volvía Jalil a los campamentos cargado de toda clase de cosas y de promesas de envíos de víveres y productos necesarios para sostener a una población que solo vive de la ayuda que le llega. El verano de 2010 había sido especialmente fructífera su labor y Jalil volvió rebosante de alegría a su dahira.




Unos meses después, en la jaima, durante el cotidiano rito nocturno de conversar y tomar el té, la tertulia se interrumpió para escuchar las noticias que la radio daba. Aquella vieja radio que una familia española les había regalado, desgranaba sucesos que hacían palpitar intensamente el corazón de Jalil. Las noticias hablaban de la revuelta de El Aaiun y Jalil sabía que su madre y su hermano hacía dos años que habían partido a la capital del Sahara ocupado, buscando unas mejores condiciones de vida. La radio contaba que un numeroso grupo de saharauis había instalado un campamento en un lugar céntrico de la ciudad, en señal de protesta por la marginación en que vivían y como desesperado grito reivindicativo de la independencia de su país; la policía marroquí había abierto fuego contra los contestatarios y un joven saharaui, Abrassalem llamado, natural de Hasi Amsid, había caído abatido por una bala asesina. Jalil miró hacia el cielo con sus ojos grandes y negros arrasados en lágrimas y, más allá de la luna, le pareció ver a su hermano, que le miraba también con aquellos ojos suyos negros y grandes que hablaban de desesperanza y abandono.

Un pesado silencio petrificó el aire de la jaima. Jalil se levantó y pronunció solo dos palabras: "Me voy". Dos días después, en una vieja camioneta, junto con su mujer y sus dos hijos, partió hacia El Aaiun, en busca de su madre. El sol acabada de incendiar el horizonte y de morirse abrasado en sí mismo; la camioneta rugió cansada ya al arrancar y, lentamente, Jalil, su esposa y los dos pequeños se perdieron en la oscuridad del desierto.
*Wilaya: Campamento.
*Azaghrata: Sonido ritual que con su voz emiten las mujeres árabes en señal de regocijo.
*Dahira: Cada uno de los pueblos que componen una wilaya.
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