Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

27 sept 2011

LA SALAMANDRA, EL QUEJIGO Y LA ENCINA

En verano, el monte se vuelve un tanto hostil y no apetece visitarlo, a no ser muy de mañana o ya casi de noche. Pero una vez que han caído las primeras lluvias y las temperaturas han descendido, el monte Albarracín lanza sus invitaciones verdes y frescas a los que estamos enamorados de él. Esta temporada ya le he hecho varias visitas, menos de las que yo quisiera. Y naturalmente, con la cámara en ristre.

Junto al pilar, en un pequeño habitáculo que cobija una captación de agua, nadaba tan fresca esta salamandra, muy torera, vestida de negro y oro, en una penumbra que yo rompí abriendo la portezuela de chapa que la separa del exterior.

Tras este pequeño alto en el camino, he seguido vagando por el monte y, aunque sé que el árbol de la foto de abajo ya es muy conocido en estas páginas, no me resisto a la tentación de visitarlo en muchas de las ocasiones que camino por el monte ni de traerlo una y otra vez aquí para que los amigos que tienen la desdicha de no poder verlo en su sitio, puedan disfrutarlo viendo su foto. Ahí lo tienen: casi 500 años nos contemplan, un milagro de la naturaleza, un quejigo que nació antes que nuestros tatarabuelos y que probablemente nos sobreviva a todos los que ahora lo contemplamos.
Finalmente, ya cuando bajaba hacia el pueblo, hice un alto en el camino a la sombra de esta joven encina que aparece abajo, un árbol que figura en la cabecera de este blog desde el primer día, la imagen que permanentemente lo identifica.
La encinita de mi blog
La portada de mi blog, con esa misma encina a contraluz

19 sept 2011

LA VÍA VERDE EN BICI

Entre Puerto Serrano y Olvera discurre un trayecto de 36 kilómetros de longitud que se conoce como Vía Verde de la Sierra. El viejo sueño decimonónico de construir una vía férrea que uniera Jerez con la Sierra de Cádiz, comenzó a hacerse realidad bajo la dictadura del general Primo de Rivera, allá por los años 20. Pero la idea de unir por ferrocarril la Sierra de Cádiz con Jerez parecía condenada inevitablemente al fracaso, así que las obras iniciadas en 1926 chocaron con la crisis económica de 1929 y quedaron paradas: trazado hecho, túneles abiertos, estaciones construidas...pero la sirena del tren nunca llegaría a sonar por entre las montes que jalonan el trazado de la vía.


Plano de la Vía Verde

Pero si el ferrocarril no fue posible, la reciente recuperación de la vía para usos turísticos y deportivos ha sido un acierto. Ciclistas, jinetes a caballos, senderistas, la utilizan para disfrutar de los paisajes que ofrece aquella zona.


Granjas y huertas junto al río Guadalete, al
fondo, Puerto Serrano


El río Guadalete, aún joven

Así que, para recorrer el trazado de esta vía férrea frustrada, un grupo de amigos se concertó para pedalear el tramo que va desde el inicio de la vía, en Puerto Serrano, hasta el Chaparro de la Vega: 17 kilómetros de ida, 17 de vuelta, 34 kilómetros de sufrimiento para las piernas y de disfrute para los ojos del alma. Si quieren dar el paseo con nosotros, súbanse en esta vídeobicicleta:



Nos fijamos como meta el Chaparro de la Vega, una encina centenaria, declarada monumento natural, que tiene dimensiones colosales: 12 metros de altura, 4 metros mide el perímetro de su tronco, su copa 28 metros de diámetro... un ejemplar único que ronda los 400 años de edad.


La encina conocida con el nombre de
Chaparro de la Vega

El regreso, tras el bocadillo y el breve descanso, resultó más duro, porque el sol ya caía a plomo sobre nuestras espaldas; una buena inyección de líquidos varios a la llegada y una larga siesta curaron el cansancio y el cuerpo quedó presto para una nueva aventura.

13 sept 2011

UNA TARDE EN LAS ALTURAS

Los romanos llamaban a la suma de la primavera, el verano y el otoño, ver, veris, palabra que ha dado lugar a nuestro verano. El primo vere, nombre que daban al primer verano, a la estación que sucedía al invierno, devino en primavera. Y con las palabras veranum tempus nombraban a los meses de más calor. Y este veranum tempus que vivimos este año no acaba de alejarse por las veredas del autumnus, la última fase del largo verano romano. El verano sevillano también es largo y sus tardes tremendamente cálidas, así que para buscar brisas algo refrescantes hay que subirse a las alturas, por ejemplo al mirador que hay en lo más alto de esas setas, nombre con el que los sevillanos han bautizado el edificio con forma de hongo que aparece en la foto de abajo.


Este hongo de hormigón y madera dio cobijo al quinceeme sevillano.

Vista aérea: foto hecha a una foto, no es que yo estuviese montado en un globo.

La terraza de esta estructura de veintiséis metros de altura es un lugar que ofrece excelentes vistas de la ciudad. Como estas.


Si bonitos eran los paisajes urbanos con la luz del día, más bellos lucían con la luz del atadecer.


La puesta de sol fue espectacular

Pero tras el paseo por las alturas, ya de noche, hubo que poner los pies en el suelo y volver al pequeño habitáculo en el que uno trata de defenderse del agresivo ambiente exterior con ventanas cerradas y atmósfera refrigerada.

7 sept 2011

ESCAPADA EN AGOSTO

De los viajes quedan los recuerdos -que se van diluyendo en el tiempo- y las fotos, que nos devuelven a la memoria momentos vividos, paisajes vistos, monumentos admirados, personajes singulares... No me gusta agosto para viajar, pero en esta ocasión el tiempo de vacaciones era el que era y no ha habido más remedio.

La catedral de Zamora, vista desde las almenas del castillo, presenta este perfil dorado por la puesta de sol, que reflejaba sus luces en el río Duero y venía luego a pintar los muros de piedra de ese hermoso color.

En la muralla que rodea la ciudad, este portillo se abre para dejar pasar a Vellido Dolfos, héroe para los zamoranos porque ejecutó a Sancho II y acabó así con el cerco a que tenía sometida la ciudad, traidor para los castellanos porque asesinó cobardemente a su rey. Así lo cuenta este romance

"¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no digas que no te aviso,
que de dentro de Zamora un alevoso ha salido;
llámase Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido,
cuatro traiciones ha hecho, y con esta serán cinco.
Si gran traidor fue el padre, mayor traidor es el hijo.
Gritos dan en el real: -¡A don Sancho han mal herido!
Muerto lo ha Vellido Dolfos, ¡gran traición ha cometido!
Desde que le tuviera muerto, metióse por un postigo,
por las calles de Zamora va dando voces y gritos:
-Tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido.

Entre España y Portugal, a los pies de Miranda do Douro, el río Duero se convierte en frontera y en abrazo que une.

Entre Zamora y Oviedo, desde el puerto de Pajares, se divisan paisajes como este.

El viajero llega a Oviedo

Plaza Trascorrales

En Oviedo, en la calle Gascona, la manzana prohibida es líquida y baja desde el aire al vaso y al suelo, ebrio de sidra y de gaitas.

El personaje que protagoniza el vídeo de abajo, ameniza (¿ameniza?) la calle de la universidad de Oviedo. Yo creí que como ya me había tomado más de un vaso de sidra, la música distorsionaba en mis oídos; pero cuando escucho ahora la música que este artista callejero hacía sonar con su violín, pienso que quien tenía un vaso de más es el artista, dicho sea con todo el cariño que me merecen estos personajes que se buscan honradamente la vida en la calle.
La iglesia de Santa María del Naranco, palacio antes que templo, que mandó construir Ramiro I: más de mil años nos contemplan desde esas piedras.

Cudillero, un capricho de pueblo, hecho donde es imposible hacer un pueblo.

La noche orensana, su Plaza Mayor y el edificio del Concello. Muy cerca, ambientito de albariños y pulpito a la gallega.

Y antes del regreso, Paradela (ver entrada anterior)

1 sept 2011

CONCURSO DE SEPTIEMBRE: UNA TARDE EN PARADELA

UNA TARDE EN PARADELA

(RELATO BASADO EN PERSONAJES Y HECHOS FANTÁSTICOS, EN EL QUE CUALQUIER PARECIDO CON LA FICCIÓN ES PURA COINCIDENCIA)
Mariajesús es grande (en todos los sentidos), fuerte (de apellido y de naturaleza), tan vigorosa por dentro y por fuera que se diría toda de huesos, que solo tiene fibra. Una mujer singular que nunca pasa desapercibida, que a nadie es indiferente; clara como el agua clara, sincera y generosa como esta parra, como esa higuera.



Nos conocimos en este ambiente bloguero hace más de dos años y personalmente hace unos días. Cuando nos hemos encontrado en Paradela, las experiencias compartidas en el mundo digital se hicieron carne, como aquel Verbo bíblico, y las hemos comentado como si una conversación iniciada en algún otro momento, en algún otro lugar, tuviera su continuación en ese otro lugar, en ese otro momento del encuentro.

Mª Jesús vive en una arcadia soñada donde ejerce de matriarca, dueña y señora de su destino y del mundo que la envuelve. Desprende autoridad y cercanía, pero ambas cosas a un tiempo; dureza y dulzura, pero juntas; entrega y exigencia de justa correspondencia a la vez. Vive entre árboles frutales y caballos; entre la ciudad y el campo; en una soledad que se acompaña de amigos distantes. A ella se la siente cerca aunque esté lejos; se mantiene lejos aunque realmente está cerca.


Bajo aquellas mimbres que nos miran desde la foto, en torno a aquella mesa que aparece bajo sus brazos verdes, mantuvimos una larga y distendida charla durante la tarde de un recién comenzado agosto que olía a incendio, a esa maldita plaga que asola aquella bendita tierra. A la conversación se fueron incorporando Dilaida, la hermana pequeña de Mª Jesús y una doctora llamada Alicia que parecía haber recién llegado del país que con tanta frecuencia va asociado a su nombre, una mujer que en alguna ocasión había ayudado a Mª Jesús a resolver algún problema humanitario, porque a la señora de Paradela, nada de lo que le rodea le es ajeno.


Antes de sentarnos bajo las mimbres, habíamos recorrido los espacios que Mª Jesús habita cotidianamente: sus árboles frutales, su huerto, sus caballos Cuco y Chispa -caballo y yegua para no utilizar un lenguaje sexista-, su mundo, ese mundo que parece irreal en las esferas digitales, pero que es también real, palpable, aunque el pozo que en parte lo nutre de agua esté rebosante de brujas, de nostalgias y de sueños.



El atardecer nos fue sorprendiendo lentamente y nos fue llevando a otra mesa, a una buena mesa que se cubrió de manjares, de buen vino de Toro, de melocotones de los que hace tiempo que no ze comen azí como estos y de conversaciones animadas por vapores etílicos que les fueron dando a las palabras el calor que la amistad recién comenzada aún no sabía darles.


Las ventanas que daban luz a nuestros ojos se adornaron pronto con destellos de luna, silencios de campana vieja y oxidada se adueñaron del campo y la señora de Paradela, que sería reina del lugar si no fuera republicana, dirigió las maniobras del coche tirado por ciento veinticinco caballos que habría de transportarme, junto a mi meiga, hasta la noche del Pazo de Soutullo, donde duendes con forma de gatos velaron nuestro sueño hasta que el alba vino a darles el relevo.



Fue durante aquel atardecer en Paradela, sin que yo me percatara, cuando las meigas que me rodeaban fueron derramando su inspiración en mi cabeza y sembrando en ella este breve relato que narra hechos de los que no estaría seguro si ocurrieron en realidad o forman parte de mi fantasía, si no fuera porque en las imágenes de abajo, que se grabaron aquel día, las voces de las meigas que se escuchan parecen de mujeres de carne y hueso.

21 ago 2011

APADRINA2 POR LA MÚSICA

A Keto y Ana, hermanas de Güito.
A Chispa, su madre.
A Juan López, su padre.
A Güito, que está en la Huerta Majaceite.
Con el cariño de un amigo.

La música endulzó una noche cargada de sentimientos contradictorios: por una lado la alegría de estar continuando la labor de un ser querido, por otro la pena de no tenerlo allí presente. Todos los grupos que actuaron estuvieron magníficos, aunque estoy seguro de que me van a permitir que mencione especialmente a Luis Mengod, un saxo de lujo que subía una y otra vez al escenario -lo hizo con casi todos los grupos- y de manera genialmente improvisada en muchos casos, les aportaba guindas al pastel que ellos estaban ofreciendo.


Paco Cifuentes y los músicos que le acompañaron, bordaron esa hermosísima "Vieja canción francesa", una canción que Paco compuso a partir de un poema de Juan José Téllez, que se la ofrecieron a una cantante de primera fila y esta desechó, lo que habla muy poco en favor de los gustos musicales de esa cantante, porque la canción es una joya. El grupo de música pop "El Bosque" brilló también a la altura que se merecía la noche, José de Lola puso la nota de músicas más de la tierra, "Almadraba" nos trajo su repertorio basado en el romancero tradicional y Lucía Jiménez canciones de siempre que sonaron con el especial perfume que su voz les da.

En esta entrada aparece un vídeo resumen, pero en el lateral del blog, para aquellos que lo deseen, se pueden ver vídeos de los distintas actuaciones que pudieron disfrutarse la noche del 13 al 14 de agosto en el Festival Solidario que ha sido objeto de atención en esta página, un festival con vocación de repetirse en futuras ediciones y que, al parecer, el próximo año contará con alguna sorpresa importante.

Los Robledos, último grupo en actuar, no aparece en los vídeos, no porque el cámara no haya querido, sino porque las baterías de estos cacharros grabadores tienen el defecto de ser efímeras, y esta mía no se salva de ese defecto. Tampoco he podido poner imágenes de la charanga por la escasa luz de la zona en que actuaron.

17 ago 2011

apadrina2 por la palabra

Nada de lo que ocurrió en el Festival Solidario hubiera sido posible sin la iniciativa y el esfuerzo de las hermanas de Güito, sin el trabajo voluntario de sus amigos, sin la colaboración prestada por el ayuntamiento y otras muchas empresas e instituciones y sin los cientos de personas que acudimos a esa convocatoria solidaria. Algunos de los amigos voluntarios que trabajaron en la organización aparecen en el vídeo de abajo; otros no, porque el ojo del cámara no es ubícuo; pero desde estar detrás del mostrador sirviendo bebidas y comidas, hasta pegar carteles anunciadores, colocar tableros para las tiendas solidarias, comprar suministros, vender entradas, pedir, acarrear, montar... hicieron todo cuanto imaginarse pueda para hacer posible que la noche fuera un éxito.

Ana, hermana de Güito, presentó el proyecto apadrina2:
Luego les llegó el turno a los poetas:

Y para cerrar, diversos grupos, distintos estilos musicales, prolongaron la noche hasta más allá del canto del gallo; pero a los músicos les vamos a reservar una próxima entrada, exclusivamente para ellos, porque se la ganaron a pulso.

14 ago 2011

UNA NOCHE EN TORNO A GÜITO

La luna llena también vino, casi de las primeras; asomó por las crestas del Tajo Colorao y ocupó un lugar de privilegio. Desde su asiento pudo ver cómo el recinto se fue llenando de gente que venía a reunirse en torno a la memoria de un amigo y en torno a una causa. La noche estuvo, como la luna, también llena de emociones, de gestos solidarios, de alguna lágrima reprimida por la voluntad de que el acto no fuese un lamento, sino un compromiso con la esperanza y con el proyecto que Güito abrazó en los últimos años de su vida y al que todos quedamos enganchados desde esa noche, 13 de agosto, cumpleaños de quien nos convocaba; 35 hubiera contado. El escenario se fue poblando de músicas y palabras, de poetas y músicos que vinieron a entregar lo que dentro traian, a cambio del mejor salario que cobrarse pueda: el amor de un público solidario que, junto a ellos, estaba entregando parte de sí mismo a personas que, a miles de kilómetros, necesitan que les hagamos llegar un rayo de esperanza.

Hubo momentos cumbres, uno de ellos el que puede verse en el vídeo de abajo, cuando Joaquín Sabina, amigo de la familia de Güito, subió al escenario a explicar su presencia allí y a leer dos bellísimos poemas, uno de ellos escrito para la ocasión.


Otros momentos estelares hubo a lo largo de este festival solidario, que vendrán a esta página en cuanto estén elaborados; es decir, CONTINUARÁ.

9 ago 2011

EL GÜITO


Juan López Atero, el Güito para todos, pudo haber sido uno más, un joven de familia de clase media, con estudios superiores y con perspectivas laborales interesantes. Pudo haber sido un joven bien instalado en una sociedad que se le ponía a sus pies; pero no, a este joven bosqueño y universal no le bastaba con eso, quería cambiar el mundo, pero no de la manera habitual que muchos practican: expresando opiniones radicales en sus círculos de amistad, alardeando de ideas progresistas, haciendo esas políticas de salón que en nada concluyen... El Güito se remangó y, junto con su amigo Cayetano y su amiga Martha, constituyó una asociación con el objetivo de ayudar a jóvenes sin recursos económicos de las comunidades más pobres de la región del Cuzco.


Su labor se vio truncada por una terrible enfermedad, que, a sus 35 años, se lo llevó. Fue el pasado 16 de mayo, una jornada de inmenso dolor que a todos nos hizo sentir la crueldad con que a veces nos trata la vida. Pero no quiere ser esta entrada una página de nostalgia y tristeza por esa muerte, sino de esperanza y de alegría porque el proyecto de Güito no ha muerto: sus hermanas, Eloísa y Ana, y sus amigos han cogido el testigo y continúan ese proyecto llamado apadrina2 y que cuenta con su página web: www.apadrina2.org


Con el objetivo de recaudar fondos para la causa, sus hermanas y ese grupo de amigos han impulsado un festival solidario que se va a celebrar el próximo día 13 de agosto. La entrada, 6 euros; la fila cero, para quien no pueda venir y quiera colaborar, 4 euros. (Los de la fila cero no verán el concierto en directo, pero sí dispondrán de un vídeo resumen en este blog días después). Las entradas y colaboraciones pueden adquirirse en interentrada.com


Actuarán con su música o con lectura de poemas, el grupo local El Bosque, Paco Cifuentes, Los Robledos, José de Lola, David Bastidas, Juan José Téllez, Benito Sagredo, Lucía Jiménez, Carmen Tizón, Nieves Vázquez y contaremos con la presencia solidaria de Joaquín Sabina, que leerá un poema escrito para la ocasión. Todos los intervinientes lo hacen de manera totalmente gratuita, por lo que la recaudación se destinará íntegramente a la asociación.

8 ago 2011

UNA HISPANO OLIVETTI

En la reciente visita a Paradela, Mariajesús me ha regalado una antigua máquina de escribir en recuerdo de una entrada que hice con motivo de uno de los concursos que el año pasado ella convocó. En aquella ocasión, relaté unos hechos reales a partir de la foto de una máquina que en el concurso se proponía como elemento motivador. La máquina que Mariajesús me ha regalado es esta, similar a la que formó parte de aquel relato, una HISPANO OLIVETTI modelo Studio 46,
y el relato que ha dado lugar a este obsequio es este que se reproduce a continuación:

NOCHE DE LUZ, NOCHES DE SOMBRA

Aquella noche de reyes mi hermano y yo no dormíamos. Nuestros corazones latían deprisa y nuestros ojos parecían más de liebres que de niños, abiertos de par en par, salpicados de interrogantes. No hablábamos, porque si los Reyes nos oían no querrían entrar en un hogar en el que vivían tan desobedientes criaturas. Llovía, hacía frío, ¿cómo entonces podía ser que tan misteriosos y generosos personajes anduviesen por ahí montados en camellos, cargados de regalos?, pensaba yo mientras intentaba conciliar un sueño imposible. La lluvia parecía llamar a la ventana y el ligero resplandor de luna llena que el tapaluz dejaba entrar, me permitía ver la ilusión en los ojos de mi hermano. En la habitación contigua se encendió una leve luz y los perlados cristales de la puerta de nuestro cuarto se adornaron de reflejos amarillentos. Dos sombras pasaron sigilosamente. Eran los Reyes Magos. No podía ser nadie más, porque nuestros padres habían dicho que todos nos teníamos que ir a dormir y que nadie podía hablar ni moverse de la cama hasta el amanecer, hasta que los cantos de los pájaros nos despertasen... Se apagó la luz de la habitación contigua y todo quedó a oscuras.

-¿Los has visto? –susurró mi hermano.

-Sí. Eran dos. El otro se habrá quedado en la calle con los camellos. ¿Qué nos habrán traído?

-Han ido al lavadero. Yo he escuchado el ruido que hace la puerta al abrirse. Allí nos han dejado los regalos.

-¿En el lavadero? ¿Nos levantamos y vamos a verlos? –le propuse.

-No. Cállate. Tenemos que esperar a que amanezca.

Los minutos pasaban como parsimoniosos escarabajos negros; las horas eran tortugas gigantescas. En la calle sonaban húmedas brisas, rápidos pasos en busca del descanso. Un gallo cantó a lo lejos. Una, dos, tres veces. Debí dormir algún tiempo porque recuerdo que soñé con una bandada de búhos que, posados en el tejado, con sus despampanantes ojos iluminaban la oscuridad de la noche y convertían prematuramente en sol la luna. Los pájaros -por fin- llamaron a nuestros tímpanos, y nuestros párpados se abrieron felices; los tenues suspiros del alba iluminaban las rendijas del tapaluz. Corrimos hacia el lavadero con las pupilas relampagueando chiribitas. Allí, en el poyete, un libro de cuentos de Christian Andersen reposaba sobre una flamante máquina de escribir marca “Hispano-Olivetti”. Eran nuestros regalos.

..............

Pasaron años, muchos años desde aquella noche. Un rayo de muerte había invadido las células de mi hermano. Él yacía en su cama. La quimio no había podido parar aquella invasión de negras miradas opacas. Yo le tenía cogida la mano. Él me preguntó:

-¿Tú crees que me moriré?

En ese momento pasó por mi memoria aquella lejana noche de reyes.

-No –le contesté, aunque “” debió ser la respuesta.

Poco después una ambulancia nos llevó al hospital "Puerta del Mar", a la habitación 860, mis ojos empapados en la lluvia de aquella lejana luna de reyes. Allí, en aquella fría habitación, esperamos durante tres noches la llegada de unos Reyes Magos que vinieran a regalarle unos años más de vida; pero no vinieron.