Junto al pilar, en un pequeño habitáculo que cobija una captación de agua, nadaba tan fresca esta salamandra, muy torera, vestida de negro y oro, en una penumbra que yo rompí abriendo la portezuela de chapa que la separa del exterior.
Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque
27 sept 2011
LA SALAMANDRA, EL QUEJIGO Y LA ENCINA
Junto al pilar, en un pequeño habitáculo que cobija una captación de agua, nadaba tan fresca esta salamandra, muy torera, vestida de negro y oro, en una penumbra que yo rompí abriendo la portezuela de chapa que la separa del exterior.
19 sept 2011
LA VÍA VERDE EN BICI
Así que, para recorrer el trazado de esta vía férrea frustrada, un grupo de amigos se concertó para pedalear el tramo que va desde el inicio de la vía, en Puerto Serrano, hasta el Chaparro de la Vega: 17 kilómetros de ida, 17 de vuelta, 34 kilómetros de sufrimiento para las piernas y de disfrute para los ojos del alma. Si quieren dar el paseo con nosotros, súbanse en esta vídeobicicleta:
Chaparro de la Vega
13 sept 2011
UNA TARDE EN LAS ALTURAS
Los romanos llamaban a la suma de la primavera, el verano y el otoño, ver, veris, palabra que ha dado lugar a nuestro verano. El primo vere, nombre que daban al primer verano, a la estación que sucedía al invierno, devino en primavera. Y con las palabras veranum tempus nombraban a los meses de más calor. Y este veranum tempus que vivimos este año no acaba de alejarse por las veredas del autumnus, la última fase del largo verano romano. El verano sevillano también es largo y sus tardes tremendamente cálidas, así que para buscar brisas algo refrescantes hay que subirse a las alturas, por ejemplo al mirador que hay en lo más alto de esas setas, nombre con el que los sevillanos han bautizado el edificio con forma de hongo que aparece en la foto de abajo.
Este hongo de hormigón y madera dio cobijo al quinceeme sevillano.
La puesta de sol fue espectacular
7 sept 2011
ESCAPADA EN AGOSTO
En Oviedo, en la calle Gascona, la manzana prohibida es líquida y baja desde el aire al vaso y al suelo, ebrio de sidra y de gaitas.
1 sept 2011
CONCURSO DE SEPTIEMBRE: UNA TARDE EN PARADELA
21 ago 2011
APADRINA2 POR LA MÚSICA
17 ago 2011
apadrina2 por la palabra
14 ago 2011
UNA NOCHE EN TORNO A GÜITO
Hubo momentos cumbres, uno de ellos el que puede verse en el vídeo de abajo, cuando Joaquín Sabina, amigo de la familia de Güito, subió al escenario a explicar su presencia allí y a leer dos bellísimos poemas, uno de ellos escrito para la ocasión.
9 ago 2011
EL GÜITO


8 ago 2011
UNA HISPANO OLIVETTI
-¿Los has visto? –susurró mi hermano.
-Sí. Eran dos. El otro se habrá quedado en la calle con los camellos. ¿Qué nos habrán traído?
-Han ido al lavadero. Yo he escuchado el ruido que hace la puerta al abrirse. Allí nos han dejado los regalos.
-¿En el lavadero? ¿Nos levantamos y vamos a verlos? –le propuse.
-No. Cállate. Tenemos que esperar a que amanezca.
Los minutos pasaban como parsimoniosos escarabajos negros; las horas eran tortugas gigantescas. En la calle sonaban húmedas brisas, rápidos pasos en busca del descanso. Un gallo cantó a lo lejos. Una, dos, tres veces. Debí dormir algún tiempo porque recuerdo que soñé con una bandada de búhos que, posados en el tejado, con sus despampanantes ojos iluminaban la oscuridad de la noche y convertían prematuramente en sol la luna. Los pájaros -por fin- llamaron a nuestros tímpanos, y nuestros párpados se abrieron felices; los tenues suspiros del alba iluminaban las rendijas del tapaluz. Corrimos hacia el lavadero con las pupilas relampagueando chiribitas. Allí, en el poyete, un libro de cuentos de Christian Andersen reposaba sobre una flamante máquina de escribir marca “Hispano-Olivetti”. Eran nuestros regalos.
..............
Pasaron años, muchos años desde aquella noche. Un rayo de muerte había invadido las células de mi hermano. Él yacía en su cama. La quimio no había podido parar aquella invasión de negras miradas opacas. Yo le tenía cogida la mano. Él me preguntó:
-¿Tú crees que me moriré?
En ese momento pasó por mi memoria aquella lejana noche de reyes.
-No –le contesté, aunque “sí” debió ser la respuesta.
Poco después una ambulancia nos llevó al hospital "Puerta del Mar", a la habitación 860, mis ojos empapados en la lluvia de aquella lejana luna de reyes. Allí, en aquella fría habitación, esperamos durante tres noches la llegada de unos Reyes Magos que vinieran a regalarle unos años más de vida; pero no vinieron.




