Ellos, los pescadores de la Asociación TRUBASS y los demás concursantes iban a pescar peces, black-bass concretamente, al pantano de Guadalcacín; yo iba a pescar imágenes del entorno y de ellos mismos.
Fue una preciosa mañana en la que tuve la suerte de grabar al benjamín del grupo de pescadores capturando un pez de 31 cm. de largo y 440 grs. de peso, toda una hazaña para el chaval, que no cabía en sí de alegría.
Estos aficionados practican la pesca sin muerte, es decir devuelven el pez al agua tras haberlo capturado. El black-bass es una especie introducida en nuestros ríos y embalses a mediados del siglo pasado; su tamaño suele estar entre los 30 y los 40 cm., si bien puede incluso sobrepasar este tamaño; su pesca es muy atractiva para los amantes de este deporte.
Ese día -28 de mayo pasado- se reunían muchos aficionados de la zona en un concurso abierto, dedicado a la memoria de Miguel Ángel Olmedo Fernández, un bosqueño que falleció prematuramente hace unos años, pescador por excelencia, pionero en esta modalidad de pesca entre los jóvenes del pueblo.
El momento cumbre en la toma de imágenes fue este que puede verse en el vídeo que abajo aparece. Sandrito grita: "¡Ha picao, ha picao!" Y su padre corre a echarle una mano, aunque Sandrito no quiere ayuda... Pero mejor verlo que contarlo.