Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

16 dic. 2012

PEPE VÁZQUEZ

Ha muerto Pepe Vázquez a sus cien años. Aunque hay personas que se van y permanecen, que desaparecen pero están. Pepe es uno de ellos. Un buen hombre en todos las facetas de su vida: buen trabajador, buen padre, buen marido, buen abuelo, buen amigo, conocedor de muchas historias que ha callado durante mucho tiempo porque una parte de su vida la ha vivido en tiempos en los que estaba prohibido hablar de ciertas cosas.
28-12-2012: Pepe cumplía este día 99 años
Un buen día de hace algunos años, descubrimos en él una faceta que hasta entonces se desconocía, al menos por la mayoría. Se estaban haciendo obras en el cementerio municipal y él indicó el lugar donde había una fosa común en la que yacían víctimas de la guerra civil española. Entonces nos enteramos de que a él, durante aquellos años de sangre y fratricidio, le habían obligado a dar sepultura con tierra y cal a inocentes fusilados. Desde el momento en que Pepe rompió su silencio señalando el lugar donde vecinos de pueblos cercanos habían sido enterrados, ya no paró y dio a conocer multitud de datos que su memoria -prodigiosa memoria- conservaba. Su joven amigo, el historiador y arqueólogo bosqueño Jesús Román, ha recopilado la mucha información que Pepe encerraba en sí mismo y le ha dedicado como despedida este artículo en las páginas de sierradecadiz.com

28-12-2011: Pepe Vázquez y Jesús Román
el día en que Pepe cumplía 99 años
Aquel mismo día, con un grupo de amigos
que le acompañamos en su 99 cumpleaños
Ahí está Pepe, con su copa de vino y la nariz tapada, porque
según nos dijo, el médico le había recomendado
 que "el vino, ni olerlo"

9 dic. 2012

EL VINO UNE

El vino, en dosis moderadas, refuerza los sentimientos de amistad, entre otras cosas. Esa es la sensación que he tenido cuando, tras visitar la bodega "Huerta de Albalá" acompañado por un grupo de amigos y por la maga que convierte la uva de aquellas viñas en elixir de ángeles, hemos tomado una copa del mejor tinto que se produce por estas tierras gaditanas, un vino que nada tiene que envidiarle a ningún otro, antes al contrario. Al final de la visita nos hemos juramentado todos para volvernos a ver en torno a mesa y mantel algún día. "Algún día no, pongamos fecha". Y se puso fecha y llegó el día. La mañana la dedicamos a hacer una ruta por el Monte Albarracín, la Ruta de Tío Caete, aquella que pasa por el lugar donde este personaje encontró la muerte víctima del fuego y la soledad.
Lugar donde Pedro Casillas, Tío Caete, perdió la vida
Dormitaba tío Caete
al amor de una candela,
sentado junto a un lentisco,
rodeado de sus ovejas.
(...)
El invierno había llegado,
con él el frío y el agua,
por los senderos del monte
solo el viento caminaba...
(...)
Disfrazada por el frío,
alentada por el viento,
lentamente se arrastró 
una lengua de aquel fuego...
(...)
Cuando el pobre tío Caete
sintió arder su duro cuerpo,
corrió hacia el agua cercana
procurando su consuelo,
pero antes cayó a tierra;
en ella buscó remedio,
y a ella quedó abrazado
con un abrazo de fuego.

A la orilla de ese charco de agua de lluvia que se ve en la foto de arriba, recordamos la tragedia de este buen señor y luego continuamos el paseo contemplando escenas como estas:


Tras el largo paseo dimos cuenta de buenos manjares, regados con el mejor vino de la Huerta de Albalá. La tarde se hizo noche entre fandangos y con el deseo de volverla a repetir en alguna otra ocasión.

2 dic. 2012

HASTA OTRO AÑO

La III Recreación Histórica se ha multiplicado en miles de imágenes. Las cámaras  de foto y de vídeo no han tenido descanso. Los que hemos participado en la escenificación, tampoco. Como resultado de esa intensa labor fotográfica realizada por mucha gente, han quedado grabadas algunas escenas que hablan mucho y bien de la intensidad con que se ha vivido esta conmemoración. He aquí algunas:



También las ha habido simpáticas, como esta de tres vecinos que, con su burro y dos cántaras de vino, iban vendiendo el vaso a euro.

Al final de la noche algunos iban que no veían ni "tres montados en un burro". Foto de Paloma Castillo