Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

7 feb. 2012

FEBRERO, UN MES MACHADIANO

Soplaban vientos del sur
y el hombre emprendió viaje...

Cumple este blog cuatro febreros y, en cada uno de los anteriores febreros, estas páginas se han hecho eco del triste aniversario que nubla el calendario en estas fechas, el recuerdo de la muerte de un ser humano que murió huyendo de la barbarie, en unas circunstancias que nadie merece. Al hombre que escribió los más bellos versos de la poesía española contemporánea, los más profundos poemas, le fueron persiguiendo hasta la frontera bombas de odio y fratricidio, como a tantos otros españoles que junto a él partían hacia Francia.
De Sevilla a Collioure, de 1875 a 1939, desde este patio sevillano hasta las orillas del Mediterráneo que besa el sur de Francia, cruzó por la vida un hombre que fue, "en el buen sentido de la palabra, bueno".

Junto a este mar le aguardaba el encuentro con quien nunca falta a la cita:

Al borde del sendero un día nos sentamos.
Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita
son las desesperantes posturas que tomamos
para aguardar... Mas Ella no faltará a la cita.

D. Antonio, que anduvo muchos caminos, que abrió muchas veredas, que navegó en cien mares y atracó en cien riberas, encontró en esta última de Collioure, la definitiva morada. Allí nos fuimos un buen día para dejar testimonio de nuestra admiración y respeto, y allí pusimos punto final a una ruta machadiana iniciada en Soria.

Era mediodía cuando terminamos nuestra visita a la tumba de Machado y, mientras salíamos del camposanto, en voz baja fuimos recitando aquel poema que decía

Daba el reloj las doce... y eran doce
golpes de azada en tierra...

...¡Mi hora! -gritè- ... El silencio
me respondió: -No temas;
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.

Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera.