Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

30 dic. 2011

UN PASEO POR SEVILLA

Luz. Música. Arte en la calle. Riqueza y pobreza. Todo mezclado en una ciudad andaluza que luce su belleza durante todo el año, más intensamente si cabe en estas fechas. Os invito a dar un paseo por Sevilla y os deseo a todos los amigos blogueros (y no blogueros) un feliz año.

20 dic. 2011

PARÉNTESIS NAVIDEÑO

Aunque en la última entrada hablaba de la tristeza de la Navidad, de que es una fiesta en la que se mezclan sentimientos dispares, contradictorios, también son fechas en las que todos hacemos un esfuerzo por vivir con "espítitu navideño". Con el vídeo que en esta entrada publico, con fotos de mi pueblo, os quiero desear a todos unas felices fiestas. Hasta después de ellas.

18 dic. 2011

LAS NAVIDADES

Cuanto más años se van cumpliendo, más tristes se van volviendo estas fiestas. Van desapareciendo de nuestros paisajes íntimos personas cercanas, amigos, familiares, ilusiones; y la vida se va cargando de desengaños, de recuerdos entrañables, de momentos que ya no volverán, de nostalgias. A pesar de eso, mantenemos los ritos que hemos aprendido: la cena de Nochebuena con la familia, la reunión con amigos en Nochevieja... y así nuestros hijos van heredando esas costumbres que mantendrán en el futuro con los cambios que los tiempos se encargan de intoducir en todas estas celebraciones.


Estos días previos a la Navidad los estoy pasando en Sevilla, una ciudad maravillosa que en estos días se engalana de luz y se vuelve aún más guapa. Las fotos lo atestiguan.

Pero en medio de tanta belleza, de tanta opulencia, de tanta apariencia, de tanto derroche, existe la pobreza extrema, hombres y mujeres cuyas miserias (que son las nuestras) se ven aún más intensamente bajo la luz cegadora de la Navidad. También en Sevilla.

11 dic. 2011

LA ENSALADILLA DE "EL DUQUE"


David, un amigo enamorado de El Bosque, pero que vive en Cataluña, pasa sus vacaciones aquí todos los veranos desde hace unos años. El Bosque tiene preciosas veredas que recorrer, lindos paisajes que admirar, maravillosos rincones urbanos donde sentarse y disfrutar de una copa en compañía de los amigos. Pero este amigo, además de gustar de todo eso, tiene un idilio amoroso con la ensaladilla de El Duque y me ha enviado un canto a las excelencias de ese manjar, que yo reproduzco tal y como él lo ha mandado, así que no soy yo quien firma esta entrada sino el amigo David, que anda todo el año con la nostalgia de volver a El Bosque. Las fotos sí son de mi cosecha.


Entre tanta maravilla que hay en El Bosque,

desde el rio Majaceite al lindo Pinsapar,

todo buen catador de tapas y buen vino debe su paladar inundar.


Cada vez que voy disfruto de sus gentes y de su rica y variada oferta gastronómica. Pero mención especial hay que hacer cuando uno, ansioso, espera que sea la hora, mediodía, para ir a que su amigo Gabriel, el del Duque, le traiga ese platito de ENSALADILLA con una copita de Protos. Allí me siento yo, en mi barril, solo o acompañado porque siempre hay algún bosqueño generoso que se brinda en acompañar. Entonces, mientras saboreo LA ENSALADILLA, porque no es cualquier ensaladilla, no, es LA ENSALADILLA, pienso que ni mi madre, ni mi amada esposa, ni mis queridos amigos de Barcelona, ni en todos aquellos lugares que he visitado y países recorridos, hacen de la ensaladilla, plato tan sencillo y corriente, algo tan sublime, consiguiéndolo alzar a la categoría de "gran delicatesen".


Felicito y doy las gracias a esa mujer que Dios le ha dado el don dehacerla así.

Que aunque de la cocina casi no sale, yo sé que siempre está ahí.

Recomiendo a todo aquel que tenga la suerte de visitar El Bosque que la cate.

Y si son rusos mejor, que mi ENSALADILLA de El Bosque nada tiene que envidiar a la suya.

Fueron veintiún días y veintiuna las deliciosas ENSALADILLAS que tomé. Y deseando estoy que llegue el verano que viene; si Dios quiere, con los míos y con Gabriel, en El Duque, allí estaré.

Un saludo a todos los bosqueños y bosqueñas por su simpatía, generosidad y hospitalidad, y ya no me queda más que deciros, así que


¡HASTA PRONTO!


-David, esto es lo que te aguarda para cuando vengas, "toa pa ti". (R. Madrid 1- Barça 3)

2 dic. 2011

CONCURSO DE PARADELA

A todos los que han participado
en este concurso
y a la convocante.


MUSAS ESCONDIDAS

El trabajo me ha traído a Granada este día de finales de noviembre. He llegado de noche, apagadas ya las blancas luces de Sierra Nevada. En el coche venía pensando que tenía que escribir una entrada para esta última etapa del concurso de Paradela y que prácticamente ya no me queda tiempo. He llegado al hotel, un pequeño hotel con aspecto de alojamiento rural; he pasado por recepc
ión y he subido a la habitación: ropa, perchas, un vaso de agua, un derrumbe en la cama y unos minutos de tele, Milán – Barça. Tras el breve descanso, he bajado con el portátil, un cuaderno y un boli, a buscar una salita con chimenea que, mientras cumplía los trámites de registro, había divisado en uno de los laterales de la amplia entrada del hotel. Entro, la salita está sola, la chimenea encendida, una mesita y un sillón junto a ella."Aquí la voy a escribir: el fuego, sus rojas llamas, la ciudad de Federico y de la Alhambra, no tienen más remedio que hacer bajar las musas hasta mi pluma", pensé.



Pasan los minutos y el papel se mantiene inmaculado, mis pensamientos crepitan en las ascuas, ascienden con los pequeños hilos de humo y vuelan buscando inspiración. Vuelan y vuelven de vacío. Decido ir a buscar las musas en las entradas de los amigos blogueros. Me paro en aquella de Mamé Valdés en la que nos hablaba de besos de tornillo para ver si me sugiere algo y... nada, el papel me mira pálido y serio. Vuelvo a leer la tragedia que Laika nos contaba en "El camino"; me siento a la mesa con Anusky y con Sandra, su personaje, brindo con ellas, observo la pícara sonrisa y la alegría de ambas, sobre todo de Sandra cuando siente que aquella casa "volvía a ser su hogar"... pero el papel me sigue mirando con ojos vacíos. Quizás Encarni... con aquel último trago me inspire... leo su poema al ritmo del piano que lo acompaña y tomo un sorbo de ese tinto de Toro que nos muestra entre sus versos y las notas musicales; sigo el viaje blogosférico buscando musas en la noche infinita, leo allí los poemas que en un juego nos propuso un día y salto desde el blanco del papel hacia la felicitat de encontrar la inspiración oliendo la yerba que en aquella entrada del blog del jardindelpirineu se nos proponía: nada, ni aspirando ese olor dulzón bajan las resistentes musas... y es que ese personaje de quien mariluzgh se hace eco en su entrada del concurso de noviembre le corta el rollo al más pintado; quizás Reyes, sevillana, desde su giralda pueda enviarme efluvios inspiradores, o tal vez la tortuga de Urashima Taro, como la vecina del Guadalquivir cuenta en su ganadora entrada de septiembre, en lugar de llevarme a ese fabuloso paseo por el fondo marino, me acerque a cualquiera de las musas: a Calíope o a Erato o a Melpómene; nada de eso ocurre y el papel me mira con miradas interrogativas; ¿y si la elegante prosa de mercedespinto me trajera alguna de esas odiosas diosas que te saludan solo cuando ellas quieren?; pero las musas deben estar refugiadas en la escuela que con sus manos construyeron los vecinos del pueblo en el que Alma nació; sigo buscándolas... ¿podría la jabalina de José Vte. subir al cielo y volver cabalgada por Polimnia, la musa de los cantos? Leo a Ibso buscando lo que a estas alturas de la noche me parece ya una utopía, me voy con San y pienso que hoy las musas son tan desabridas como aquel marido de Martina que San nos presentaba en una de sus entradas... Los párpados se me van cerrando y la inspiración se duerme... esto es, como dijo Diego en su entrada para el concurso de julio, buscar una aguja en un pajar. Lo dejo, mañana será otro día...

Fuera, Granada también duerme, me hundo en el silencio de sus calles, camino hasta la Puerta de Elvira, tomo en un bar de por allí un bocata de jamón ibérico riquísimo -la cocina está cerrada-, un pionono de Santa Fe y vuelvo luego paseando despacio hacia el hotel: a mis espaldas se queda
la Alhambra y allá lejos, Sierra Nevada, que lanza suspiros helados sobre mis musas congeladas. Entro en la habitación, dejo el blanco papel sobre una mesa, pongo la radio y me acuesto con la prima de riesgo.


Puerta de Elvira

Cuando amaneció, aquel papel había cambiado el blanco por un coro de palabras verdes; quizás esa meiga que nunca participa en los concursos se convirtió en mi escriba y contó en él lo que la noche anterior yo anduve tramando para descubrir palabras que poner en la última entrada de este concurso. Así que me he encontrado, con la luz del día, el trabajo hecho.

Y, como dijo Lope en su soneto,
como por arte de birlibirloque,
a esta propuesta para el concurso
fin con estos versos le voy dando,
contad si son catorce
las musas encontradas
y hecha está ya mi entrada.