Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

28 oct. 2011

CONCURSO DE PARADELA: UNA NOCHE DE FUEGO

Foto de mariajesusparadela

Paco Tragabuche daba largas zancadas en el pequeño salón de su casa: desde la ventana que miraba a la calle hasta la pared de enfrente, desde la pared a la ventana: uno, dos, tres pasos y vuelta; uno, dos, tres pasos y vuelta. En las sienes le golpeaba la sangre como martillo en un yunque. Uno, dos, tres… Uno, dos, tres… En una de las vueltas, Paco se paró ante una mesita baja, redonda, vestida con unas enaguas color púrpura y un hule blanco, sobre la que se levantaba una capillita de madera envejecida que daba cobijo a una virgen rosa y azul, María Auxiliadora; auxilium christianorum, rezaba una pequeña inscripción dorada en el frontispicio de aquel remedo de altar que circulaba a diario por las calles del pueblo, que pasaba de familia devota a familia devota, en un rito circular que iba desde los más lejanos miedos al infierno a las más dulces esperanzas de vida eterna.


Foto tomada de internet

A los pies de la capillita, reflejándose en el cristal que separaba la santa imagen del resto del mundo, ardía una mariposa que flotaba en el negro aceite que contenía una tacita blanca y celeste sin asas. No había más luz en la habitación que esa y, en aquella penumbra, contra la pared, se dibujaba la sombra encorvada de Paco, que, tras mirar fijamente hacia la velilla encendida, volvió a moverse a zancadas por la habitación. Uno, dos, tres y vuelta... Solo se escuchaban sus pasos, su agitada respiración y, en la distancia, la música de la orquesta que animaba la verbena del pueblo, la fiesta que aquella noche reunía en la plaza a hombres y mujeres que danzaban al son de vinos y pasodobles, de cubatas y salsas.

Foto tomada de internet

Uno, dos, tres… A Paco le hervía el silencio de sus pensamientos en la cabeza; abrió la puerta de la casa y salió al exterior; una brisa cálida le encendió el rostro, rojo ya de ira contenida y vino peleón; bajó la calle y dirigió sus pasos hacia la plaza, hacia la música que azotaba su alma, que incendiaba su tristeza, su rencor, su odio, sus ganas de herir, de matar, de destruir el mundo que le rodeaba.

En la plaza, la gente era feliz, cientos de ojos sonrientes se miraban entre sí, se hablaban, se reconocían; a él, ni una mirada le concedió el consuelo de decirle que sabía que también él existía para los demás. Volvió sus pasos hacia las calles que le alejaban de la fiesta y los encaminó hacia el monte, negro y verde, seco y olvidado.

Allí, en el monte, la brisa se había convertido en viento de levante. Un búho de ojos como ascuas vigilaba la llegada de aquel intruso que echaba humo por la boca y a quien, de vez en cuando, se le encendía una luz rojiza cerca de los labios. Paco tiró el cigarro al fondo del arroyo de Las Lanzas, que ya hacía meses que no portaba agua sino suspiros de polvo y sed de cielos nublados; el Tragabuche rascó una cerilla contra una piedra y encendió una candela con dos puñados de pasto amarillo que había arrancado con sus propias manos; anduvo unos metros y encendió otra bajo una encina joven, otra más mientras andaba por los perímetros del monte y una última junto a unas zarzas polvorientas, antes de perderse en las oscuras esquinas de la noche.


Foto tomada de internet

En la plaza la gente seguía soñando con ser feliz. En una esquina de la verbena, el alcalde, un policía y un vecino hablaban aceleradamente, gesticulaban con las manos; varios hombres se les acercaron y el grupo entero abandonó la fiesta. La noche estaba ardiendo por donde más dolía…
Foto de mariajesusparadela

La luz del amanecer vio cómo el monte humeaba por uno de sus costados, el verde de cientos de pinos y encinas, de lentiscos y algarrobos, se había vuelto negro y un intenso olor a quemado flotaba en el aire. Una mujer vestida con hábito morado y cíngulo amarillo, con demasiados sufrimientos a cuestas, María Tragabuche, atravesaba la plaza portando la capillita de madera hacia la casa de la siguiente devota de María Auxiliadora. En el monte, Paco ayudaba a extinguir el fuego. Uno, dos, tres y vuelta. A mediodía, volvió al pueblo, a la taberna, a beber para ahogar los recuerdos de la última noche, y allí bebió y bebió una, dos... diez pócimas de olvido hasta que una figura tocada con tricornio y bigote le apartó de la boca el último buche de un largo trago de vino y fuego.

25 oct. 2011

DOS PERSONAJES ENTRAÑABLES

Cada cual vive la vida que quiere o la que puede. El personaje de la entrada anterior, urbanita, nada tiene que ver con estos amigos, hijos de la Pachamama, a quienes traigo una vez más al blog para que no caigan en el olvido. Hace unos días fui a visitarlos y se conservan en perfecto estado, quizás Bartolo, el mayor de estos dos hermanos, anda algo pachuchillo, porque a sus ochenta y muchos años no puede ser de otra manera. Pero los dos conservan la misma gracia y las mismas ganas de vivir en ese paraíso natural que habitan.

24 oct. 2011

QUE LE QUITEN LO BAILAO

Yo le dije que dejara el tabaco y la ingesta de tanto alcohol. Él me contestó: "No me privo de nada. Cuando me muera, que me quiten lo bailao".

19 oct. 2011

AQUAPARC ARTESANO

No nos podemos alejar durante mucho tiempo de los lugares donde vivimos. Enseguida que te vas y faltas durante una temporada, te cambian las cosas y cuando vuelves vas de sorpresa en sorpresa. Ando ahora menos por mi pueblo y el pasado fin de semana, me encuentro hecho un parque acuático de lujo. Vean si no una de sus atracciones, tan moderna y tan bien diseñada que los que se arriesgan a disfrutarla no corren ningún peligro.

6 oct. 2011

Steve Jobs: una iEntrada



Con motivo de la muerte de este genio de las nuevas tecnologías, se han dicho muchas cosas a las que yo poco podría añadir. He leído un discurso que dio a los jóvenes que se graduaban en la Universidad de Stanford en 2005, y quiero compartir este párrafo que me ha impactado especialmente:

"Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a “Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto”. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo. Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso – todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón."

1 oct. 2011

CONCURSO DE PARADELA EN OCTUBRE


Se ha ido
y la tarde se me ha alejado
con todo lo que tiene dentro.
Los trinos de los gorriones
suenan en los tejados de su ausencia.


Se ha ido
y no sé si el mundo se aleja
o soy yo que me alejo
como una nube de nostalgia
que se levanta hacia el cielo
y deja caer sobre los caminos
que se la han llevado
lentas lágrimas y largos silencios.


Se ha ido
y los horizontes se han llenado de distancias,
las flores de mi balcón
exhalan perfumes en primaveras lejanas
y no sé si la luz de la tarde oscurece
o son mis ojos que se cierran
y sueñan con levantar olvidos
donde los recuerdos crecen.