Río Majaceite

Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque

30 dic. 2011

UN PASEO POR SEVILLA

Luz. Música. Arte en la calle. Riqueza y pobreza. Todo mezclado en una ciudad andaluza que luce su belleza durante todo el año, más intensamente si cabe en estas fechas. Os invito a dar un paseo por Sevilla y os deseo a todos los amigos blogueros (y no blogueros) un feliz año.

20 dic. 2011

PARÉNTESIS NAVIDEÑO

Aunque en la última entrada hablaba de la tristeza de la Navidad, de que es una fiesta en la que se mezclan sentimientos dispares, contradictorios, también son fechas en las que todos hacemos un esfuerzo por vivir con "espítitu navideño". Con el vídeo que en esta entrada publico, con fotos de mi pueblo, os quiero desear a todos unas felices fiestas. Hasta después de ellas.

18 dic. 2011

LAS NAVIDADES

Cuanto más años se van cumpliendo, más tristes se van volviendo estas fiestas. Van desapareciendo de nuestros paisajes íntimos personas cercanas, amigos, familiares, ilusiones; y la vida se va cargando de desengaños, de recuerdos entrañables, de momentos que ya no volverán, de nostalgias. A pesar de eso, mantenemos los ritos que hemos aprendido: la cena de Nochebuena con la familia, la reunión con amigos en Nochevieja... y así nuestros hijos van heredando esas costumbres que mantendrán en el futuro con los cambios que los tiempos se encargan de intoducir en todas estas celebraciones.


Estos días previos a la Navidad los estoy pasando en Sevilla, una ciudad maravillosa que en estos días se engalana de luz y se vuelve aún más guapa. Las fotos lo atestiguan.

Pero en medio de tanta belleza, de tanta opulencia, de tanta apariencia, de tanto derroche, existe la pobreza extrema, hombres y mujeres cuyas miserias (que son las nuestras) se ven aún más intensamente bajo la luz cegadora de la Navidad. También en Sevilla.

11 dic. 2011

LA ENSALADILLA DE "EL DUQUE"


David, un amigo enamorado de El Bosque, pero que vive en Cataluña, pasa sus vacaciones aquí todos los veranos desde hace unos años. El Bosque tiene preciosas veredas que recorrer, lindos paisajes que admirar, maravillosos rincones urbanos donde sentarse y disfrutar de una copa en compañía de los amigos. Pero este amigo, además de gustar de todo eso, tiene un idilio amoroso con la ensaladilla de El Duque y me ha enviado un canto a las excelencias de ese manjar, que yo reproduzco tal y como él lo ha mandado, así que no soy yo quien firma esta entrada sino el amigo David, que anda todo el año con la nostalgia de volver a El Bosque. Las fotos sí son de mi cosecha.


Entre tanta maravilla que hay en El Bosque,

desde el rio Majaceite al lindo Pinsapar,

todo buen catador de tapas y buen vino debe su paladar inundar.


Cada vez que voy disfruto de sus gentes y de su rica y variada oferta gastronómica. Pero mención especial hay que hacer cuando uno, ansioso, espera que sea la hora, mediodía, para ir a que su amigo Gabriel, el del Duque, le traiga ese platito de ENSALADILLA con una copita de Protos. Allí me siento yo, en mi barril, solo o acompañado porque siempre hay algún bosqueño generoso que se brinda en acompañar. Entonces, mientras saboreo LA ENSALADILLA, porque no es cualquier ensaladilla, no, es LA ENSALADILLA, pienso que ni mi madre, ni mi amada esposa, ni mis queridos amigos de Barcelona, ni en todos aquellos lugares que he visitado y países recorridos, hacen de la ensaladilla, plato tan sencillo y corriente, algo tan sublime, consiguiéndolo alzar a la categoría de "gran delicatesen".


Felicito y doy las gracias a esa mujer que Dios le ha dado el don dehacerla así.

Que aunque de la cocina casi no sale, yo sé que siempre está ahí.

Recomiendo a todo aquel que tenga la suerte de visitar El Bosque que la cate.

Y si son rusos mejor, que mi ENSALADILLA de El Bosque nada tiene que envidiar a la suya.

Fueron veintiún días y veintiuna las deliciosas ENSALADILLAS que tomé. Y deseando estoy que llegue el verano que viene; si Dios quiere, con los míos y con Gabriel, en El Duque, allí estaré.

Un saludo a todos los bosqueños y bosqueñas por su simpatía, generosidad y hospitalidad, y ya no me queda más que deciros, así que


¡HASTA PRONTO!


-David, esto es lo que te aguarda para cuando vengas, "toa pa ti". (R. Madrid 1- Barça 3)

2 dic. 2011

CONCURSO DE PARADELA

A todos los que han participado
en este concurso
y a la convocante.


MUSAS ESCONDIDAS

El trabajo me ha traído a Granada este día de finales de noviembre. He llegado de noche, apagadas ya las blancas luces de Sierra Nevada. En el coche venía pensando que tenía que escribir una entrada para esta última etapa del concurso de Paradela y que prácticamente ya no me queda tiempo. He llegado al hotel, un pequeño hotel con aspecto de alojamiento rural; he pasado por recepc
ión y he subido a la habitación: ropa, perchas, un vaso de agua, un derrumbe en la cama y unos minutos de tele, Milán – Barça. Tras el breve descanso, he bajado con el portátil, un cuaderno y un boli, a buscar una salita con chimenea que, mientras cumplía los trámites de registro, había divisado en uno de los laterales de la amplia entrada del hotel. Entro, la salita está sola, la chimenea encendida, una mesita y un sillón junto a ella."Aquí la voy a escribir: el fuego, sus rojas llamas, la ciudad de Federico y de la Alhambra, no tienen más remedio que hacer bajar las musas hasta mi pluma", pensé.



Pasan los minutos y el papel se mantiene inmaculado, mis pensamientos crepitan en las ascuas, ascienden con los pequeños hilos de humo y vuelan buscando inspiración. Vuelan y vuelven de vacío. Decido ir a buscar las musas en las entradas de los amigos blogueros. Me paro en aquella de Mamé Valdés en la que nos hablaba de besos de tornillo para ver si me sugiere algo y... nada, el papel me mira pálido y serio. Vuelvo a leer la tragedia que Laika nos contaba en "El camino"; me siento a la mesa con Anusky y con Sandra, su personaje, brindo con ellas, observo la pícara sonrisa y la alegría de ambas, sobre todo de Sandra cuando siente que aquella casa "volvía a ser su hogar"... pero el papel me sigue mirando con ojos vacíos. Quizás Encarni... con aquel último trago me inspire... leo su poema al ritmo del piano que lo acompaña y tomo un sorbo de ese tinto de Toro que nos muestra entre sus versos y las notas musicales; sigo el viaje blogosférico buscando musas en la noche infinita, leo allí los poemas que en un juego nos propuso un día y salto desde el blanco del papel hacia la felicitat de encontrar la inspiración oliendo la yerba que en aquella entrada del blog del jardindelpirineu se nos proponía: nada, ni aspirando ese olor dulzón bajan las resistentes musas... y es que ese personaje de quien mariluzgh se hace eco en su entrada del concurso de noviembre le corta el rollo al más pintado; quizás Reyes, sevillana, desde su giralda pueda enviarme efluvios inspiradores, o tal vez la tortuga de Urashima Taro, como la vecina del Guadalquivir cuenta en su ganadora entrada de septiembre, en lugar de llevarme a ese fabuloso paseo por el fondo marino, me acerque a cualquiera de las musas: a Calíope o a Erato o a Melpómene; nada de eso ocurre y el papel me mira con miradas interrogativas; ¿y si la elegante prosa de mercedespinto me trajera alguna de esas odiosas diosas que te saludan solo cuando ellas quieren?; pero las musas deben estar refugiadas en la escuela que con sus manos construyeron los vecinos del pueblo en el que Alma nació; sigo buscándolas... ¿podría la jabalina de José Vte. subir al cielo y volver cabalgada por Polimnia, la musa de los cantos? Leo a Ibso buscando lo que a estas alturas de la noche me parece ya una utopía, me voy con San y pienso que hoy las musas son tan desabridas como aquel marido de Martina que San nos presentaba en una de sus entradas... Los párpados se me van cerrando y la inspiración se duerme... esto es, como dijo Diego en su entrada para el concurso de julio, buscar una aguja en un pajar. Lo dejo, mañana será otro día...

Fuera, Granada también duerme, me hundo en el silencio de sus calles, camino hasta la Puerta de Elvira, tomo en un bar de por allí un bocata de jamón ibérico riquísimo -la cocina está cerrada-, un pionono de Santa Fe y vuelvo luego paseando despacio hacia el hotel: a mis espaldas se queda
la Alhambra y allá lejos, Sierra Nevada, que lanza suspiros helados sobre mis musas congeladas. Entro en la habitación, dejo el blanco papel sobre una mesa, pongo la radio y me acuesto con la prima de riesgo.


Puerta de Elvira

Cuando amaneció, aquel papel había cambiado el blanco por un coro de palabras verdes; quizás esa meiga que nunca participa en los concursos se convirtió en mi escriba y contó en él lo que la noche anterior yo anduve tramando para descubrir palabras que poner en la última entrada de este concurso. Así que me he encontrado, con la luz del día, el trabajo hecho.

Y, como dijo Lope en su soneto,
como por arte de birlibirloque,
a esta propuesta para el concurso
fin con estos versos le voy dando,
contad si son catorce
las musas encontradas
y hecha está ya mi entrada.

28 nov. 2011

FOTOS DEL BICENTENARIO

Aunque no aparecen todos los que fueron, esta colección de fotos da una idea de cómo transcurrió el último día del bicentenario.

27 nov. 2011

FOTOTECA DEL BICENTENARIO Y DANZA DEL FUEGO

El Bosque se ha vestido a la usanza de primeros del siglo XIX para recrear los hechos históricos que lo convirtieron en Villa. He aquí un conjunto de fotos que reflejan el ambiente:




Y la Danza del Fuego bailada por mujeres de la Asociación Histórico-Cultural "Villa de El Bosque".



23 nov. 2011

EL BICENTENARIO

Hace un año El Bosque inició la celebración de su nacimiento como villa, doscientos años, un bicentenario que valía la pena celebrar y convertir en una fecha histórica, en un hito que cada año nos hiciera pensar en nosotros mismos como pueblo, en nuestro pasado pero también en nuestro futuro. Esta celebración ha calado en el alma del pueblo, que la ha hecho suya. Imágenes como las de abajo se vieron el año pasado y se volverán a ver este próximo fin de semana:








Desde hace ya meses todo el pueblo se prepara para estos días, los días 25, 26 y 27 de noviembre, en que nos echaremos a la calle para recrear los hechos históricos que un día nos hicieron pasar de aldea dependiente de las Cuatro Villas, a municipio independiente con el título de Villa, el Privilegio de Villazgo concedido por la Junta de Regencia.


Esta entrada pretende contribuir a la difusión de esta efeméride que El Bosque celebra y es una invitación a todos los amigos de este blog para que, si pueden, vengan a disfrutarla con nosotros. El Bosque, que es un pueblo abierto y generoso, recibirá con los brazos abiertos a todos sus visitantes.

13 nov. 2011

LA RUTA DEL MADROÑAL: UNA HERMOSÍSIMA CAMINATA

A las 10 nos habíamos dado cita en la plaza y allí nos encontramos. Un cielo gris y alguna ráfaga de viento presagiaban un día algo desapacible. Nos montamos en varios coches y salimos hacia la Mesa de la Encina, lugar desde el que iniciaríamos la ruta a pie. El cielo se iba poniendo más azul. Las nubes formaban un inmenso rebaño que se alejaba llevado por el viento. Iniciamos la caminata, poco después el amigo Pepe Juárez nos detuvo bajo las ramas de una encina centenaria y nos habló del árbol que en ese momento a todos nos cobijaba. El día se había tornado apacible.

El primer tramo, el más duro, lo recorrimos haciendo algún que otro breve descanso junto a los madroños que nos salían al paso.

Estos frutos que se ven en la foto, primero los fotografié y luego me los comí. Estaban deliciosamente dulces. En la Cueva de la Terriza realizamos la primera parada. Entramos en ella. Recordé que de niño hicimos más de una diablura en sus entrañas: la recorríamos sin más luz que unas cerillas, sin más guía que nuestro propio instinto.


En la puerta de la cueva, Pepe nos habló de cómo se propagan los plantas silvestres.


Continuamos después la ruta y penetramos ya en el bosque de madroños, miles de ejemplares de esta especie que mantienen siempre en sombra todo aquel espacio y que solo dejan entrar rayos de sol de vez en cuando, por entre sus ramas, creando maravillosos juegos de luces.


Después de atravesar el madroñal, se divisa el paisaje que abajo puede verse.


Al final del camino de ida, un tentempié, comentarios, fotos y la visita de una amiga a la que le habíamos invadido el territorio.


(Mamé Valdés y Sema, que habían insinuado que quizás vinieran a hacer esta ruta, no vinieron. Ellos se la perdieron.)

5 nov. 2011

YA EL MONTE HA ABIERTO SUS BRAZOS

Vista de la Sierra del Pinar desde el madroñal

Después de las primeras lluvias del otoño, el monte borra su sequedad, sus asperezas, sus miradas amarillentas y nuevamente se convierte en una maravilla que apetece recorrer. Así que ya hemos iniciado esta temporada las rutas en grupo, los sábados por la mañana. La próxima caminata la haremos a través de un bosque de madroños: miles de estos árboles juntos son un magnífico motivo para visitar, más en esta época en que sus frutos se han vuelto rojos y sabrosos. Mirad estas fotos tomadas el año pasado.
Flores y frutos del madroño

Interior del madroñal

Benamahoma vista desde un punto de la ruta

Este perezoso será el punto final de la caminata

Quien quiera sumergirse en estos paisajes, no tiene más que estar en la Plaza de la Constitución el próximo sábado a las 10 de la mañana.

1 nov. 2011

IMAGINA...

¿Por qué las globalizaciones no serán todas como esta?



IMAGINA

Imagina que no hay paraíso.
Es fácil si lo intentas.
Ningún infierno debajo de nosotros.
Arriba de nosotros, solamente cielo.
Imagina a toda la gente
viviendo al día...

Imagina que no hay países.
No es difícil hacerlo.
Nada por lo que matar o morir,
ni religiones tampoco.
Imagina a toda la gente
viviendo la vida en paz.

Imagina que no hay posesiones.
Me pregunto si puedes.
Ninguna necesidad de codicia o hambre,
una hermandad del hombre.
Imagina a toda la gente
compartiendo todo el mundo...

Tú puedes decir que soy un soñador,
pero no soy el único.
Espero que algún día te nos unas
y el mundo vivirá como uno solo.

John Lennon


28 oct. 2011

CONCURSO DE PARADELA: UNA NOCHE DE FUEGO

Foto de mariajesusparadela

Paco Tragabuche daba largas zancadas en el pequeño salón de su casa: desde la ventana que miraba a la calle hasta la pared de enfrente, desde la pared a la ventana: uno, dos, tres pasos y vuelta; uno, dos, tres pasos y vuelta. En las sienes le golpeaba la sangre como martillo en un yunque. Uno, dos, tres… Uno, dos, tres… En una de las vueltas, Paco se paró ante una mesita baja, redonda, vestida con unas enaguas color púrpura y un hule blanco, sobre la que se levantaba una capillita de madera envejecida que daba cobijo a una virgen rosa y azul, María Auxiliadora; auxilium christianorum, rezaba una pequeña inscripción dorada en el frontispicio de aquel remedo de altar que circulaba a diario por las calles del pueblo, que pasaba de familia devota a familia devota, en un rito circular que iba desde los más lejanos miedos al infierno a las más dulces esperanzas de vida eterna.


Foto tomada de internet

A los pies de la capillita, reflejándose en el cristal que separaba la santa imagen del resto del mundo, ardía una mariposa que flotaba en el negro aceite que contenía una tacita blanca y celeste sin asas. No había más luz en la habitación que esa y, en aquella penumbra, contra la pared, se dibujaba la sombra encorvada de Paco, que, tras mirar fijamente hacia la velilla encendida, volvió a moverse a zancadas por la habitación. Uno, dos, tres y vuelta... Solo se escuchaban sus pasos, su agitada respiración y, en la distancia, la música de la orquesta que animaba la verbena del pueblo, la fiesta que aquella noche reunía en la plaza a hombres y mujeres que danzaban al son de vinos y pasodobles, de cubatas y salsas.

Foto tomada de internet

Uno, dos, tres… A Paco le hervía el silencio de sus pensamientos en la cabeza; abrió la puerta de la casa y salió al exterior; una brisa cálida le encendió el rostro, rojo ya de ira contenida y vino peleón; bajó la calle y dirigió sus pasos hacia la plaza, hacia la música que azotaba su alma, que incendiaba su tristeza, su rencor, su odio, sus ganas de herir, de matar, de destruir el mundo que le rodeaba.

En la plaza, la gente era feliz, cientos de ojos sonrientes se miraban entre sí, se hablaban, se reconocían; a él, ni una mirada le concedió el consuelo de decirle que sabía que también él existía para los demás. Volvió sus pasos hacia las calles que le alejaban de la fiesta y los encaminó hacia el monte, negro y verde, seco y olvidado.

Allí, en el monte, la brisa se había convertido en viento de levante. Un búho de ojos como ascuas vigilaba la llegada de aquel intruso que echaba humo por la boca y a quien, de vez en cuando, se le encendía una luz rojiza cerca de los labios. Paco tiró el cigarro al fondo del arroyo de Las Lanzas, que ya hacía meses que no portaba agua sino suspiros de polvo y sed de cielos nublados; el Tragabuche rascó una cerilla contra una piedra y encendió una candela con dos puñados de pasto amarillo que había arrancado con sus propias manos; anduvo unos metros y encendió otra bajo una encina joven, otra más mientras andaba por los perímetros del monte y una última junto a unas zarzas polvorientas, antes de perderse en las oscuras esquinas de la noche.


Foto tomada de internet

En la plaza la gente seguía soñando con ser feliz. En una esquina de la verbena, el alcalde, un policía y un vecino hablaban aceleradamente, gesticulaban con las manos; varios hombres se les acercaron y el grupo entero abandonó la fiesta. La noche estaba ardiendo por donde más dolía…
Foto de mariajesusparadela

La luz del amanecer vio cómo el monte humeaba por uno de sus costados, el verde de cientos de pinos y encinas, de lentiscos y algarrobos, se había vuelto negro y un intenso olor a quemado flotaba en el aire. Una mujer vestida con hábito morado y cíngulo amarillo, con demasiados sufrimientos a cuestas, María Tragabuche, atravesaba la plaza portando la capillita de madera hacia la casa de la siguiente devota de María Auxiliadora. En el monte, Paco ayudaba a extinguir el fuego. Uno, dos, tres y vuelta. A mediodía, volvió al pueblo, a la taberna, a beber para ahogar los recuerdos de la última noche, y allí bebió y bebió una, dos... diez pócimas de olvido hasta que una figura tocada con tricornio y bigote le apartó de la boca el último buche de un largo trago de vino y fuego.

25 oct. 2011

DOS PERSONAJES ENTRAÑABLES

Cada cual vive la vida que quiere o la que puede. El personaje de la entrada anterior, urbanita, nada tiene que ver con estos amigos, hijos de la Pachamama, a quienes traigo una vez más al blog para que no caigan en el olvido. Hace unos días fui a visitarlos y se conservan en perfecto estado, quizás Bartolo, el mayor de estos dos hermanos, anda algo pachuchillo, porque a sus ochenta y muchos años no puede ser de otra manera. Pero los dos conservan la misma gracia y las mismas ganas de vivir en ese paraíso natural que habitan.

24 oct. 2011

QUE LE QUITEN LO BAILAO

Yo le dije que dejara el tabaco y la ingesta de tanto alcohol. Él me contestó: "No me privo de nada. Cuando me muera, que me quiten lo bailao".

19 oct. 2011

AQUAPARC ARTESANO

No nos podemos alejar durante mucho tiempo de los lugares donde vivimos. Enseguida que te vas y faltas durante una temporada, te cambian las cosas y cuando vuelves vas de sorpresa en sorpresa. Ando ahora menos por mi pueblo y el pasado fin de semana, me encuentro hecho un parque acuático de lujo. Vean si no una de sus atracciones, tan moderna y tan bien diseñada que los que se arriesgan a disfrutarla no corren ningún peligro.

6 oct. 2011

Steve Jobs: una iEntrada



Con motivo de la muerte de este genio de las nuevas tecnologías, se han dicho muchas cosas a las que yo poco podría añadir. He leído un discurso que dio a los jóvenes que se graduaban en la Universidad de Stanford en 2005, y quiero compartir este párrafo que me ha impactado especialmente:

"Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a “Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto”. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo. Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso – todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón."

1 oct. 2011

CONCURSO DE PARADELA EN OCTUBRE


Se ha ido
y la tarde se me ha alejado
con todo lo que tiene dentro.
Los trinos de los gorriones
suenan en los tejados de su ausencia.


Se ha ido
y no sé si el mundo se aleja
o soy yo que me alejo
como una nube de nostalgia
que se levanta hacia el cielo
y deja caer sobre los caminos
que se la han llevado
lentas lágrimas y largos silencios.


Se ha ido
y los horizontes se han llenado de distancias,
las flores de mi balcón
exhalan perfumes en primaveras lejanas
y no sé si la luz de la tarde oscurece
o son mis ojos que se cierran
y sueñan con levantar olvidos
donde los recuerdos crecen.

27 sept. 2011

LA SALAMANDRA, EL QUEJIGO Y LA ENCINA

En verano, el monte se vuelve un tanto hostil y no apetece visitarlo, a no ser muy de mañana o ya casi de noche. Pero una vez que han caído las primeras lluvias y las temperaturas han descendido, el monte Albarracín lanza sus invitaciones verdes y frescas a los que estamos enamorados de él. Esta temporada ya le he hecho varias visitas, menos de las que yo quisiera. Y naturalmente, con la cámara en ristre.

Junto al pilar, en un pequeño habitáculo que cobija una captación de agua, nadaba tan fresca esta salamandra, muy torera, vestida de negro y oro, en una penumbra que yo rompí abriendo la portezuela de chapa que la separa del exterior.

Tras este pequeño alto en el camino, he seguido vagando por el monte y, aunque sé que el árbol de la foto de abajo ya es muy conocido en estas páginas, no me resisto a la tentación de visitarlo en muchas de las ocasiones que camino por el monte ni de traerlo una y otra vez aquí para que los amigos que tienen la desdicha de no poder verlo en su sitio, puedan disfrutarlo viendo su foto. Ahí lo tienen: casi 500 años nos contemplan, un milagro de la naturaleza, un quejigo que nació antes que nuestros tatarabuelos y que probablemente nos sobreviva a todos los que ahora lo contemplamos.
Finalmente, ya cuando bajaba hacia el pueblo, hice un alto en el camino a la sombra de esta joven encina que aparece abajo, un árbol que figura en la cabecera de este blog desde el primer día, la imagen que permanentemente lo identifica.
La encinita de mi blog
La portada de mi blog, con esa misma encina a contraluz

19 sept. 2011

LA VÍA VERDE EN BICI

Entre Puerto Serrano y Olvera discurre un trayecto de 36 kilómetros de longitud que se conoce como Vía Verde de la Sierra. El viejo sueño decimonónico de construir una vía férrea que uniera Jerez con la Sierra de Cádiz, comenzó a hacerse realidad bajo la dictadura del general Primo de Rivera, allá por los años 20. Pero la idea de unir por ferrocarril la Sierra de Cádiz con Jerez parecía condenada inevitablemente al fracaso, así que las obras iniciadas en 1926 chocaron con la crisis económica de 1929 y quedaron paradas: trazado hecho, túneles abiertos, estaciones construidas...pero la sirena del tren nunca llegaría a sonar por entre las montes que jalonan el trazado de la vía.


Plano de la Vía Verde

Pero si el ferrocarril no fue posible, la reciente recuperación de la vía para usos turísticos y deportivos ha sido un acierto. Ciclistas, jinetes a caballos, senderistas, la utilizan para disfrutar de los paisajes que ofrece aquella zona.


Granjas y huertas junto al río Guadalete, al
fondo, Puerto Serrano


El río Guadalete, aún joven

Así que, para recorrer el trazado de esta vía férrea frustrada, un grupo de amigos se concertó para pedalear el tramo que va desde el inicio de la vía, en Puerto Serrano, hasta el Chaparro de la Vega: 17 kilómetros de ida, 17 de vuelta, 34 kilómetros de sufrimiento para las piernas y de disfrute para los ojos del alma. Si quieren dar el paseo con nosotros, súbanse en esta vídeobicicleta:



Nos fijamos como meta el Chaparro de la Vega, una encina centenaria, declarada monumento natural, que tiene dimensiones colosales: 12 metros de altura, 4 metros mide el perímetro de su tronco, su copa 28 metros de diámetro... un ejemplar único que ronda los 400 años de edad.


La encina conocida con el nombre de
Chaparro de la Vega

El regreso, tras el bocadillo y el breve descanso, resultó más duro, porque el sol ya caía a plomo sobre nuestras espaldas; una buena inyección de líquidos varios a la llegada y una larga siesta curaron el cansancio y el cuerpo quedó presto para una nueva aventura.

13 sept. 2011

UNA TARDE EN LAS ALTURAS

Los romanos llamaban a la suma de la primavera, el verano y el otoño, ver, veris, palabra que ha dado lugar a nuestro verano. El primo vere, nombre que daban al primer verano, a la estación que sucedía al invierno, devino en primavera. Y con las palabras veranum tempus nombraban a los meses de más calor. Y este veranum tempus que vivimos este año no acaba de alejarse por las veredas del autumnus, la última fase del largo verano romano. El verano sevillano también es largo y sus tardes tremendamente cálidas, así que para buscar brisas algo refrescantes hay que subirse a las alturas, por ejemplo al mirador que hay en lo más alto de esas setas, nombre con el que los sevillanos han bautizado el edificio con forma de hongo que aparece en la foto de abajo.


Este hongo de hormigón y madera dio cobijo al quinceeme sevillano.

Vista aérea: foto hecha a una foto, no es que yo estuviese montado en un globo.

La terraza de esta estructura de veintiséis metros de altura es un lugar que ofrece excelentes vistas de la ciudad. Como estas.


Si bonitos eran los paisajes urbanos con la luz del día, más bellos lucían con la luz del atadecer.


La puesta de sol fue espectacular

Pero tras el paseo por las alturas, ya de noche, hubo que poner los pies en el suelo y volver al pequeño habitáculo en el que uno trata de defenderse del agresivo ambiente exterior con ventanas cerradas y atmósfera refrigerada.