Río Majaceite

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Río Majaceite a su paso por El Bosque

13 nov. 2009

COMENTARIOS SOBRE LO DIVINO Y LO HUMANO

13 de noviembre de 2009



Ana nació para cuidar y ayudar a los suyos. Vivió una dura infancia, en la España de la postguerra. Desde casi que nació tuvo que trabajar para ayudar a sus padres. Fue creciendo y ayudaba a su madre con los dos hijos más pequeños, y además trabajaba fuera de casa para traer a ella lo que buenamente podía. Se casó joven y parió pronto dos hijos; su marido fue jornalero; los dos fueron juntos sacando adelante la familia; ella cuidaba también a sus padres, ya mayores. Sus hermanos se fueron a trabajar a Alemania, como tantos otros. Volvieron al cabo de muchos años. Ana se quedó viuda pronto; uno de sus hermanos contrajo hace unos años la enfermedad del alzheimer también demasiado pronto, con poco más de cincuenta años, y Ana lo cuida, no se pueden imaginar cómo lo cuida, como si fuera un niño, con mimo de madre, con un corazón que no le cabe en el cuerpo. Pero ella ya casi no puede, no le quedan fuerzas, aunque las saca de donde no las hay. Lo levanta, lo sienta, le da de comer, le administra los medicamentos, lo lava, hace la comida, va a la compra... Ahora, gracias a la Ley de la Dependencia, una mujer le ayuda durante algunas horas del día (la ley de la Dependencia es de las mejores medidas que haya podido adoptar un gobierno.) Pero a pesar de todo, Ana ya no puede seguir con esa tarea, está desgastada como los labios de un cántaro viejo, como dijera un amigo en lograda expresión. Y me lo confesaba ella, me lo decía mientras levantaba a su hermano Paco de la cama, ayudada por un extraño artilugio -una especie de pequeña grúa- y por la auxiliar que la acompañaba. Una vez que pudo sentar a su hermano en el sillón para él reservado, lo peinó y le echó un poco de colonia en el pelo. Paco, sentado ante el televisor, miraba a ninguna parte; la auxiliar que venía a ayudarle se marchó, yo me quedé un rato charlando con Ana, luego me fui y la dejé preparando la cena a su hermano. Era ya casi de noche y caminé por la calle pensando que el día siguiente amanecería y que Ana volvería a dedicarlo a entregar su vida a los suyos, como siempre.

15 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Hay personas que te hacen pensar bonito, y te reconcilian con la vida... Vivir para los demás, qué generosidad.

Me gustaría que le dieras un beso de mi parte. Con toda el alma.

arobos dijo...

Eso está hecho. Saludos.

Menda. dijo...

Vaya, niño. El post me ha llegado muy hondo, te lo juro. Hay tantas vidas anónimas e ilustres por ahí, que no reciben el más mínimo reconocimiento...En fin, gran labor la de esa mujer. Le mando ánimos.

Le Mosquito dijo...

Creo que María Socorro lo ha expresado muy bie.

Gracias por esta entrada, Arobos.

MAMÉ VALDÉS dijo...

Muchas veces los héroes no están tan lejos de lo que creemos, hay gente que lo son y no lon saben y lo peor es que nosotros tampoco, hay vidas ejemplares tan cerca que no nos damos cuentas, son ejemplos para seguir, lo que pasa que es muy duro y sacrificado, no hace falta poner una calle o plaza con sus nombres pero si reconoceselo en el día dia, un saludo

luciernaga_poeta dijo...

Aro, esta historia de amor y solidaridad que nos traes hoy es ejemplificadora. La única manera de amar es salir de uno mismo para brindarse al otro. Ana es fiel ejemplo de ello, me emociona y me enriquece haber venido hoy a tu blog.
Besos para Ana y para ti mis saludos y gratitud.
Cecy

jose roman corrales dijo...

Querido Aro: En este mundo hay personas que luchan toda una vida; esas son las imprescindibles, y ella es una de estas personas que tienen el cielo más que ganado. Un abrazo para ti y para ella.

Kassiopea. dijo...

Impresionante la fortaleza y la capacidad de sacrificio de Ana. Sin duda un ejemplo a seguir.

Arantza G. dijo...

Conozco el tema de cerca y se que las personas cuidadoras se van desgastando.
Son personas fuertes, llenas de amor y dedicación que lo dejan todo por el enfermo y se olvidan que ellas, también tienen una vida.
Un beso

Alfonso dijo...

La ley de la Dependencia es una revolución. Es curioso como mucha gente habla de los problemas de la ley, que si no se paga, que si tarda, que si... pero no se paran a reconocer que ya era que el Estado agradeciera de alguna manera el trabajo a estos cuidadores que no viven si no para eso. Dan su vida. Somos... de esta manera que creemos que las cosas que tenemos las hemos tenido siempre, que nos las merecemos porque sí.. y no somos capaces de ver que hace diez años esto era impensable.
Sí, es política, pero la Historia reconocerá al presidente Zapatero como aquél que sacó adelante la ley de la Dependencia. La justa ley de la dependencia para que la ciudadanía pueda mirar de frente a sus cuidadores sin sentir verguenza.

Cris dijo...

Hay muchas grandes mujeres en el mundo,que no se las conoce,pero que las obras que realizan con tanto cariño deberían de salir en los mejores libros de historia.
Quien dedica su vida para cuidar a los demás,con el único objetivo de mejorarsela y hacersela mas llevadera,tienen ganado el cielo(si es existe un cielo).
Saludos y mi admiración para tan gran mujer.
Cris

Anónimo dijo...

estoy de acuerdo con el comentario anterior,de que hay personas que tienen un corazon tan grande que le cuesta llevarlo encima.perosonas como esas son las que te dan ejemplo de lo poco que cuesta ser buena persona,un beso para ana que se lo merece todo.

azul dijo...

vAYA pedazo post precioso!!

Esas historias cotidianas, de gente fuerte, de gente rota, de gente que sigue adelante y luego algunos nos quejamos por cualquier cosa...

Una historia muy triste pero para aprender de ella

Un beso

monika doblas dijo...

personas como estas son un ejemplo para la sociedad.yo trabajo con personas mayores y por poco que les des,te lo agracecen en el alma,ya que muchas personas estan falta de cariño y atencion.un beso para ana ella se lo merece todo.

Anónimo dijo...

yo aplaudo a esa gente que lo da todo por la familia,y sobre todo, preocuparse por un hermano.
un saludo